Con 22 curvas, zonas técnicas entre pabellones y sectores de alta velocidad con desniveles, el trazado madrileño se prepara para su estreno en la Fórmula 1. Las pruebas previas y el peralte de ‘La Monumental’ encienden las alertas entre los pilotos.
La expectativa por el estreno del Gran Premio de Madrid en la Fórmula 1 no deja de crecer. Diseñado como un trazado semiurbano de 5,4 kilómetros y 22 curvas, el circuito combina tramos entre recintos feriales con zonas permanentes al aire libre, desniveles pronunciados y pianos altos. Las primeras evaluaciones de los equipos anticipan un fin de semana complejo donde la capacidad de adaptación y la agilidad del chasis serán factores determinantes, especialmente ante el antecedente de las pruebas de la Fórmula 3, que registraron 19 banderas rojas en distintos puntos críticos de la pista.
El gran atractivo técnico y visual de la carrera estará centrado en la Curva 12, bautizada como La Monumental. Se trata de un giro peraltado a la derecha de más de medio kilómetro de recorrido que alcanza hasta un 24% de inclinación. Los ingenieros advierten que este sector exigirá al máximo la gestión y la degradación de los neumáticos Pirelli, ya que obliga a los pilotos a mantener el acelerador a fondo a gran velocidad con una fuerte carga lateral.
El impacto en los equipos y la presencia de Colapinto
Por sus características de constantes cambios de dirección y curvas trabadas, el circuito se perfila como un escenario de “chasis ágil” que podría favorecer el resurgimiento de escuderías como Ferrari o McLaren, mientras que equipos como Red Bull y Mercedes deberán trabajar minuciosamente en la tracción para evitar imprevistos con las paredes.
En este marco, el argentino Franco Colapinto encara la cita junto al equipo Alpine buscando dar vuelta la página tras las alternativas de la última jornada. Tras participar de las actividades de prensa y exhibiciones previas en la capital española, el piloto argentino genera gran expectativa por el ritmo de evolución mostrado por su monoplaza en trazados con muros cercanos y zonas técnicas, donde la menor imprecisión se paga cara contra las protecciones.
Con tres sesiones de entrenamientos libres por delante, las escuderías prevén una pista “muy verde” durante los primeros ensayos del viernes, con un nivel de adherencia que evolucionará de forma drástica de cara a la clasificación del sábado y la carrera del domingo.

