Un informe de Gi Group Holding revela que el 70% de los jóvenes rechazó al menos una propuesta de trabajo durante el último año. Los horarios incompatibles con la vida personal aparecen como el principal motivo, por encima del sueldo. Además, casi la mitad considera que el mercado laboral es precario.
La relación de los jóvenes con el mundo laboral está cambiando. Siete de cada diez integrantes de la Generación Z rechazaron al menos una oferta de trabajo durante el último año, según el informe Generación Z: ¿Qué busca en su carrera profesional?, elaborado por Gi Group Holding.
El dato refleja un cambio en las prioridades de los llamados centennials, que ya no evalúan una propuesta laboral únicamente en función del salario. En un mercado que el 45,2% considera precario y donde el 43,1% cree que acceder a un empleo continúa siendo especialmente difícil, la estabilidad, la conciliación y el bienestar adquieren un peso cada vez mayor.
El principal motivo para rechazar una oferta no fue económico. El 23,7% señaló los horarios incompatibles con su vida personal como la razón determinante. En segundo lugar quedaron los salarios insuficientes, mencionados por el 19,8%, mientras que el 16,4% apuntó a la falta de estabilidad laboral.
El salario ya no alcanza para definir el éxito
El sueldo continúa siendo un factor central, pero dejó de ser el único parámetro para medir una carrera profesional exitosa. El 47,6% de los jóvenes considera que recibir un salario acorde con las responsabilidades es fundamental.
Muy cerca aparecen otros aspectos: el 45,8% valora la estabilidad laboral, el 45,4% prioriza contar con tiempo para su vida personal y el 44,6% considera clave la salud mental y el bienestar.
También gana importancia el propósito. El 36,5% sostiene que sentir que su trabajo tiene sentido es indispensable para considerar exitosa su trayectoria profesional.
Las diferencias entre hombres y mujeres también son significativas. El 51,4% de las mujeres de la Generación Z relaciona el éxito profesional con el bienestar emocional, frente al 38,2% de los hombres.
Cuándo están dispuestos a cambiar de empresa
La nueva mirada sobre el trabajo también se refleja en la fidelidad hacia las empresas. Más de la mitad de los jóvenes, el 51,8%, cambiaría de compañía si recibiera una oferta con un salario más competitivo.
El 42,4% lo haría ante mejores oportunidades de crecimiento profesional, mientras que cerca de cuatro de cada diez priorizarían conseguir mayor estabilidad.
En cambio, el teletrabajo no aparece como el factor determinante que suele atribuirse a esta generación. Apenas el 16,5% cambiaría de empresa por no contar con un sistema de trabajo remoto o híbrido.
El clima laboral tiene un peso mayor: el 20% abandonaría una organización ante una cultura tóxica, una mala comunicación interna o un liderazgo inadecuado.
Los contactos siguen siendo clave para conseguir el primer empleo
Pese al avance de las plataformas digitales, las redes personales continúan siendo una de las principales puertas de entrada al mercado laboral. El 21,8% consiguió su primer empleo remunerado mediante contactos personales o familiares, por encima de los portales y plataformas de empleo, que concentraron el 17,8%, y de las prácticas profesionales que terminaron en contratación, con el 17,2%.
La experiencia laboral tampoco siempre coincide con las expectativas previas. El 65,6% de los jóvenes siente que su desarrollo profesional avanza más lento de lo que esperaba: un 40,3% considera que su carrera progresa despacio y uno de cada cuatro se siente directamente estancado. Solo el 12,9% percibe que avanza rápidamente.
Una generación que también está dispuesta a hacer sacrificios
El estudio también cuestiona la idea de que la Generación Z no está dispuesta a resignar comodidades para progresar. El 34,4% afirma que sacrificaría parte de su tiempo libre para avanzar profesionalmente, mientras que el 31% aceptaría perder flexibilidad horaria.
Además, tres de cada diez jóvenes estarían dispuestos a asumir mayores tiempos de desplazamiento para conseguir una mejor oportunidad laboral.
Las diferencias de género vuelven a aparecer: las mujeres muestran mayor disposición a aceptar desplazamientos más largos —34,7%— o menor flexibilidad horaria —32,7%—, mientras que los hombres señalan principalmente la posibilidad de resignar tiempo libre —34,2%— o cambiar de ciudad o país —29,8%—.
Los datos muestran así una transformación en la relación de los jóvenes con el empleo. Para la Generación Z, tener un buen trabajo ya no significa solamente ganar un buen sueldo: también implica contar con estabilidad, tiempo para la vida personal, un ambiente saludable y condiciones que permitan sostener el bienestar.

