La clasificación de la Selección Argentina tras la agónica victoria frente a Egipto volvió a poner sobre la mesa una pregunta frecuente entre los hinchas: ¿los nervios de un partido pueden desencadenar un problema cardíaco? Para el médico cardiólogo y deportólogo Alejandro Amarilla (MP 2682), la respuesta es sí. En diálogo con BDN, explicó que existe evidencia científica que demuestra un incremento de las consultas por emergencias cardiovasculares durante grandes torneos de fútbol.
El especialista indicó que el cerebro humano conserva un mecanismo de supervivencia que, frente a situaciones de intenso estrés emocional, activa una respuesta similar a la que tendría ante una amenaza física. Esa reacción provoca la liberación de hormonas como el cortisol, acelera la frecuencia cardíaca y eleva la presión arterial, preparando al organismo para responder ante un supuesto peligro.
Según detalló, cuando una persona vive un partido decisivo con una carga emocional extrema, el cuerpo puede experimentar un nivel de exigencia comparable al de realizar varias pruebas de esfuerzo a lo largo de los 90 minutos de juego.
Amarilla señaló que el riesgo cardiovascular no depende únicamente de la tensión propia del encuentro, sino también de los hábitos que suelen acompañar la experiencia de ver fútbol. En ese sentido, advirtió que el consumo de comidas con alto contenido de sodio y grasas, bebidas alcohólicas, gaseosas con cafeína y tabaco incrementa la carga sobre el sistema cardiovascular.
Explicó que las comidas abundantes desvían una mayor cantidad de flujo sanguíneo hacia el aparato digestivo y pueden favorecer el aumento de la presión arterial. A su vez, el alcohol reduce la capacidad de control racional, potencia las respuestas emocionales y puede provocar deshidratación y alteraciones en los electrolitos, factores que favorecen la aparición de arritmias. En cuanto al tabaco y las bebidas con cafeína, sostuvo que aumentan el estrés cardíaco y disminuyen la oxigenación de la sangre.
Respecto de quienes recurren a ansiolíticos para afrontar este tipo de partidos, el cardiólogo desaconsejó la automedicación. No obstante, aclaró que los pacientes que ya cuentan con un tratamiento indicado por su médico pueden consultar previamente sobre la posibilidad de utilizar la medicación de manera preventiva.
El profesional también advirtió que el riesgo de sufrir un evento cardiovascular no desaparece con el pitazo final. De hecho, explicó que las 24 horas posteriores al encuentro continúan siendo un período de especial vigilancia, ya que es cuando pueden manifestarse complicaciones cardíacas o cerebrovasculares.
Finalmente, Amarilla remarcó la importancia de acudir de inmediato a un servicio de urgencias si durante o después del partido aparecen síntomas como dolor de pecho, palpitaciones intensas, falta de aire, transpiración fría o náuseas. En esos casos, insistió, no se debe esperar a que termine el encuentro, ya que una atención médica rápida puede resultar determinante para evitar consecuencias graves.

