El reconocido compositor y director musical, Alejandro Acosta, adelantó los detalles del despliegue artístico para la inauguración de este 17 de julio, que incluirá una histórica colaboración con el Coro Chelaalapí.
Detrás de la monumentalidad de los bloques de mármol y las estructuras de acero que caracterizan a la Bienal Internacional de Esculturas 2026, existe un engranaje sonoro que le da identidad única al evento desde hace más de dos décadas. Alejandro Acosta, el director musical y compositor oficial de la Bienal desde 2004, pasó por los micrófonos de Agenda y reveló cómo se prepara el gran espectáculo en vivo para el recibimiento de los escultores este viernes 17 de julio en la Casa de las Culturas.
Una orquesta en un solo hombre
El proceso detrás de la música de la Bienal combina la artesanía tradicional con la tecnología de estudio. Acosta confiesa que, para lograr el sonido orquestal que envuelve al evento, él mismo graba pista por pista la gran mayoría de los instrumentos (vientos, cuerdas y percusión) en su estudio privado, creando una “orquesta virtual”.
“Me tuve que aprender a tocar los instrumentos para ir armando la música. Para el vivo, preparo una pista especial donde el instrumento que voy a ejecutar en el escenario queda en silencio, lo que me permite ir rotando entre la guitarra, la flauta traversa o el violín en tiempo real”, explicó el músico.
Además, el compositor detalló el particular método evolutivo de su obra: cada edición de la Bienal arrastra una melodía secundaria de la edición anterior y la transforma en principal. De este modo, al escuchar la discografía completa de las Bienales, se puede identificar un gran álbum interconectado lleno de guiños melódicos nostálgicos.
El plato fuerte: Clásica, sintetizadores y el Coro Chelaalapí
Para este 17 de julio, la propuesta musical dará un salto histórico al incorporar la participación especial del Coro Chelaalapí (Coro Qom). Acosta trabajó codo a codo con los miembros de la comunidad ancestral para ensamblar sus cantos nativos con arreglos de música clásica y texturas electrónicas contemporáneas.
Uno de los momentos cumbres de la apertura será un duelo de violines entre el formato clásico y el n’viké (violín toba) ejecutado por Omar, integrante del coro, con quien Acosta terminó de moldear la composición de manera orgánica en el estudio. Asimismo, el director anticipó el uso de instrumentos de última generación, como un viento electrónico táctil que simula sonidos de sintetizador.
Danza contemporánea y guantes láser
La puesta en escena de la Bienal 2026 no solo será auditiva, sino fuertemente visual. Tras el impacto del lanzamiento oficial en marzo, donde se amalgamó el talento de bailarinas de tres de los ballets más importantes de la región, la inauguración volverá a cruzar la danza contemporánea con la tecnología.
A tono con los materiales oficiales que moldearán los escultores este año —el mármol y el acero—, el despliegue coreográfico incluirá efectos visuales en pantalla y el uso de guantes láser que simularán el corte y la fundición del metal, dando vida de forma espectacular al logo de la Bienal.
Con la humildad que lo caracteriza, Acosta remarcó que el éxito de esta imponente producción radica en los lazos humanos: “Siempre tiene que haber un lazo de amistad para llevar adelante un proyecto. La música se termina enriqueciendo en base a la relación humana”, concluyó el director, invitando a todo el país a ser parte de una noche que promete ser inolvidable.

