La selección mexicana venció 2-0 a Sudáfrica en el Estadio Azteca, en un debut que tuvo como protagonistas a Julián Quiñónez y Raúl Jiménez. La ceremonia quedó opacada por la pasión de las tribunas, donde la afición local convirtió el estreno en una verdadera celebración.

La Copa del Mundo 2026 comenzó con todo el color y la identidad mexicana en el Estadio Azteca. Aunque las miradas estaban puestas en la presencia de Shakira durante la ceremonia inaugural, fue la banda local Maná la que logró conectar con el público y encender la emoción de los hinchas, que sintieron que el Mundial finalmente estaba en casa.

La fiesta estuvo marcada por detalles únicos: antes del partido, miles de sombreros charros de cartón descendieron desde las tribunas más altas del estadio hasta casi el campo de juego, creando una postal inolvidable. Además, la tradicional “ola” mexicana volvió a recorrer el Azteca, acompañada por cánticos históricos como el “México, México” y el clásico “Ay ay ay, canta y no llores”.
El equipo dirigido por Javier Aguirre estuvo a la altura del estreno y derrotó 2-0 a Sudáfrica con goles de Julián Quiñónez y Raúl Jiménez. El primer tanto desató la locura en las tribunas, donde cada avance mexicano era acompañado con los hinchas de pie. El arquero sudafricano Williams evitó una goleada mayor con varias intervenciones importantes.
Sudáfrica tuvo una actuación discreta y terminó con dos expulsados, convirtiéndose en el primer equipo del torneo en sufrir tarjetas rojas. México, en cambio, celebró un inicio positivo aunque todavía busca encontrar nuevas figuras que representen a la selección como lo hicieron grandes nombres de su historia.
El debut también dejó escenas particulares fuera del campo: los hinchas mexicanos protagonizaron otro partido en las tribunas, con cervezas, cánticos y una pasión que convirtió al Azteca en el verdadero escenario de la jornada. Con más de 80 mil espectadores, el estadio volvió a demostrar por qué México es considerado uno de los países más futboleros de la Copa.
El Mundial ya está en marcha y México cumplió como anfitrión, con una mezcla de tradición, emoción y una hinchada que hizo sentir que la fiesta recién comienza.

