El piloto argentino sufrió la falta de ritmo, tracción y carga aerodinámica de un monoplaza que tocó fondo en Hungaroring. En diálogo con T5 Satelital, el especialista Diego Alonso analizó el complejo presente del equipo francés de cara al parón de verano.
En una jornada atípica que culminó con la victoria de Lando Norris, el argentino Franco Colapinto cruzó la meta en la 15ª colocación del Gran Premio de Hungría. El resultado reflejó la profunda crisis de rendimiento que atraviesa la escudería Alpine, incapaz de pelear en la zona media de la parrilla y desplazada por Racing Bulls en el Campeonato de Constructores.
En análisis exclusivo para el programa BDN, el periodista especializado en Fórmula 1, Diego Alonso, repasó desde España los principales inconvenientes que relegaron al piloto argentino durante las 70 vueltas en Hungaroring.
Problemas de tracción y dudas sobre el piso
A lo largo de la competencia, Colapinto reportó constantes dificultades para controlar el auto por la falta de agarre y tracción al colocar neumáticos nuevos. Incluso consultó a su equipo por radio si el chasis presentaba daños estructurales.
Aunque su ingeniero de pista, Steven Barlow, no detectó anomalías preliminares en la telemetría, el equipo aprovechará las jornadas de tests postcarrera en Budapest —donde Franco estará al volante— para evaluar minuciosamente la carga aerodinámica del vehículo.
“La realidad actual de Alpine es que solo está por delante de escuderías como Cadillac, Williams y Haas. En un circuito que exige máxima adherencia y chasis, el auto ha quedado muy lejos del resto”, explicó Diego Alonso.
Lo que viene: evoluciones tras el parón
Con tres semanas de receso veraniego por delante, la categoría volverá a la acción el próximo 23 de agosto en el Gran Premio de los Países Bajos, en el trazado de Zandvoort.
Para esa cita, Flavio Briatore y la cúpula de Alpine prometieron introducir un paquete de actualizaciones clave con el objetivo de recuperar terreno y volver a luchar por los puntos en la segunda mitad de la temporada.

