El Gran Premio de Austria dejó un sabor sumamente amargo para el automovilismo argentino. En una carrera que prometía ser una oportunidad de despegue, Franco Colapinto terminó en la 15ª posición tras un domingo para el olvido, marcado por fallas mecánicas, un ritmo de carrera inexistente en su monoplaza y decisiones desde el muro de boxes de Alpine que volvieron a encender las alarmas.
En diálogo con BDN, el especialista en Fórmula 1 Diego Alonso desmenuzó un fin de semana para el infarto y no se guardó nada al analizar el presente del equipo francés y el doble estándar con el que mide la FIA.
El muro de los lamentos: La estrategia que enterró a Franco
El calvario para el piloto argentino comenzó en los primeros metros de la competencia, cuando un problema en su motor lo dejó completamente clavado en el fondo de la grilla. A partir de allí, todo fue remar contracorriente.
Sin embargo, la mayor frustración llegó por el lado de la estrategia de Alpine. El equipo estiró el primer stint de Colapinto hasta la vuelta 21 apostando un pleno a que saliera un auto de seguridad. La pésima suerte (y la falta de reflejos del muro) hizo que apenas cuatro vueltas después de que Franco parara a cambiar neumáticos, Carlos Sainz se quedara detenido en pista provocando el Virtual Safety Car. La historia se repitió calcada en la vuelta 48: Colapinto fue a boxes y, solo cuatro giros más tarde, un objeto en pista generó otra neutralización que benefició a sus rivales.
“Con este equipo es muy difícil. La verdad es que no están muy acertados con las estrategias y hoy directamente no había ritmo para conseguir nada”, sentenció Alonso sobre el rendimiento de un Alpine que sufrió horrores la degradación y el calor de Austria.
Escándalo y doble vara: ¿Por qué la FIA perjudicó a Colapinto?
El análisis de Alonso también expuso una situación que genera profunda indignación en el entorno del piloto argentino. Durante el fin de semana se instaló la polémica por la pole position otorgada a George Russell, quien no fue sancionado a pesar de no haber levantado el pie de manera suficiente bajo bandera amarilla el sábado.
La comparación con los antecedentes recientes deja en evidencia un trato sumamente desigual:
- Franco Colapinto (GP de España): Sancionado con dureza tras reducir un 40% su velocidad en una curva ante una bandera amarilla provocada por Fernando Alonso.
- George Russell (GP de Austria): Sin sanción tras reducir apenas un 3% su velocidad en una situación similar.
Esta falta de unificación de criterios por parte de los comisarios deportivos no solo le regaló la primera fila al británico (quien terminaría ganando la carrera), sino que expone la desprotección que sufren los pilotos que no forman parte de las escuderías dominantes de la parrilla.
La revancha a la vuelta de la esquina
Afortunadamente para el piloto argentino, la Fórmula 1 no da respiro. Esta misma semana la acción se traslada al histórico circuito de Silverstone.
Será un desafío técnico de alta complejidad, con Max Verstappen ya advirtiendo que las nuevas normativas harán “espantosa” la gestión de energía por la falta de frenadas fuertes. No obstante, las temperaturas más bajas y el diseño de curvas rápidas del trazado británico abren una luz de esperanza para que Alpine recupere el chasis y Franco Colapinto pueda tener, de una vez por todas, la carrera limpia que se merece.

