
Este 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, una fecha establecida para concientizar sobre el valor ambiental, social y económico de estos ecosistemas fundamentales para la vida. La jornada recuerda la firma de la Convención Ramsar en 1971 y busca visibilizar la necesidad de proteger espacios naturales clave frente al avance del cambio climático, la degradación ambiental y el uso irresponsable de los recursos.
Los humedales cumplen un rol esencial: regulan el ciclo del agua, actúan como barreras naturales frente a inundaciones y sequías, almacenan carbono, sostienen una enorme biodiversidad y son fuente de sustento para miles de comunidades. Sin embargo, a nivel global, se estima que más del 35% de los humedales se ha perdido en los últimos 50 años, lo que refuerza la urgencia de políticas activas de conservación.
En este contexto, los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes, se destacan como uno de los sistemas de humedales más importantes de América del Sur y del mundo. Con más de 1,3 millones de hectáreas, albergan una biodiversidad única, con especies emblemáticas como el yaguareté, el ciervo de los pantanos, el aguará guazú y el oso hormiguero, muchas de ellas recuperadas gracias a programas de conservación y reintroducción cómo lo fue el que permitió que hoy el yaguareté vuelva habitar su suelo tras años de ausencia.
Además de su valor ambiental, Iberá es un ejemplo de desarrollo sostenible basado en la conservación. El crecimiento del ecoturismo ha generado empleo local, fortalecido economías regionales y demostrado que la protección de la naturaleza puede ir de la mano con el desarrollo productivo. A esto se suma su función estratégica como regulador hídrico y reservorio de agua dulce, clave en un escenario de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.
En el Día Mundial de los Humedales, la mirada vuelve a posarse sobre Iberá como símbolo de lo que se puede lograr cuando hay decisión política, compromiso social y una visión de largo plazo. Cuidar los humedales no es solo preservar paisajes: es garantizar agua, biodiversidad y futuro para las próximas generaciones.

