Araceli Ponce, de 23 años, fue emboscada a la salida de un pub hace una semana. La víctima fue arrastrada, golpeada con un casco y desvestida en plena vía pública. La justicia avanza con las ruedas de reconocimiento.
La ciudad de Santo Tomé, Corrientes, no sale del asombro tras conocerse los detalles de la feroz golpiza que recibió una joven madre a la salida de un local bailable. El hecho, que ocurrió durante la madrugada del domingo, ha generado un fuerte repudio social, no solo por la saña de las agresoras, sino por la pasividad de los testigos que prefirieron filmar antes que intervenir.
Una emboscada planeada
Según el relato de la periodista Mercedes Verón para Agenda, la víctima, Araceli Ponce, salía del local bailable junto a una amiga cuando fue interceptada por cinco mujeres. Según el testimonio de la joven, las agresoras la estaban esperando descalzas en la vereda, lo que sugiere que el ataque fue premeditado.
La violencia del asalto fue extrema: Araceli fue arrastrada por el asfalto, recibió múltiples patadas en el cuerpo y golpes en la cabeza con un casco. Durante el forcejeo, las atacantes le arrancaron la ropa, dejándola prácticamente desnuda en la calle. Las cámaras de seguridad del boliche confirmaron que la víctima ya había sido hostigada y “empujada” dentro del establecimiento minutos antes del cierre.
Avances judiciales y situación de las agresoras
A nueve días del ataque, las cinco sospechosas ya han sido identificadas gracias a la viralización de las imágenes en redes sociales. En las últimas horas, las mujeres se presentaron voluntariamente en la Defensoría Oficial, desde donde fueron trasladadas esposadas a la comisaría para el registro de huellas dactilares.
La abogada defensora de la víctima, la Dra. Viviana Rodríguez Bonutti, señaló que se espera para esta semana la ronda de reconocimiento. Una vez cumplimentado este paso, el fiscal a cargo procederá a la carátula formal de la causa y a tomar declaración indagatoria a cada una de las implicadas.
Consecuencias y medidas de seguridad
Araceli Ponce, quien tiene un hijo de 7 años, continúa recuperándose de las secuelas físicas y psicológicas que le impiden retomar su actividad laboral. “Me aferro a mis hijos para seguir”, manifestó la joven en medio de su dolor.
Por su parte, las autoridades locales han reaccionado ante la gravedad del suceso:
- Mesa de trabajo: El Concejo Deliberante y la Municipalidad se reunieron con fuerzas de seguridad para ajustar el código de nocturnidad.
- Protocolos: Se analiza prohibir el estacionamiento de vehículos en la cuadra de los locales bailables para facilitar la visibilidad y el control policial, buscando evitar que las inmediaciones de los boliches se conviertan en “zonas liberadas” para el conflicto.
La comunidad espera una sanción ejemplar que sirva como precedente ante el alarmante incremento de la violencia grupal en la nocturnidad correntina.

