Las principales agencias meteorológicas del mundo han unificado sus criterios científicos: el fenómeno de “El Niño” es una certeza para el segundo semestre del año. En diálogo con el programa Agenda, el reconocido ingeniero hídrico y especialista en la materia, Hugo Rohrmann, detalló el alcance de este evento climático y anticipó un incremento sustancial en el régimen de precipitaciones para la región del litoral argentino durante los períodos de primavera y verano.
Rohrmann explicó que el fenómeno responde a un calentamiento térmico anormal en la mayor superficie de evaporación del planeta, ubicada en el Océano Pacífico a la altura de la línea del Ecuador. Este proceso, que altera la atmósfera a escala global, inyecta volúmenes masivos de humedad que históricamente se traducen en temporales severos sobre el cono sur y, de manera específica, en toda la Cuenca del Plata.
El factor tiempo y el impacto en los ríos
El especialista aclaró que los efectos atmosféricos locales no ocurren de forma inmediata al calentamiento marino. “Esa transferencia de energía en forma de mayores precipitaciones no es automática. Le lleva al sistema entre dos y tres meses, o incluso más, transformar esa evaporación oceánica en lluvias efectivas sobre nuestro territorio”, describió el ingeniero. Por este motivo, precisó que la ventana temporal crítica se abrirá con el inicio de la primavera.
Dada la ubicación geográfica de la provincia de Corrientes —asentada en una de las zonas con mayor promedio anual de lluvias del país—, el escenario proyectado incluye lluvias muy por encima de las medias estacionales y una alta probabilidad de crecidas considerables en los cauces de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.
“La historia nos demuestra que, ante un fenómeno de El Niño consolidado, es sumamente probable que tengamos un año muy húmedo y con crecientes importantes. No es un escenario para alarmar a la población, pero sí para estar sumamente atentos y ocupados”, matizó Rohrmann.
Incertidumbre geográfica: ¿A quién le tocará?
Uno de los mayores desafíos logísticos que presenta El Niño es la imposibilidad científica de determinar, con meses de antelación, los puntos geográficos exactos donde descargarán las tormentas más severas. Rohrmann recordó el precedente inmediato del período 2023/2024, cuando la peor parte del fenómeno se concentró de forma casi exclusiva en el estado de Río Grande del Sur, Brasil, dejando consecuencias devastadoras en la región de Porto Alegre.
No obstante, la provincia de Corrientes no quedó exenta de los impactos colaterales de aquel ciclo, registrando la histórica inundación pluvial del 3 de marzo de 2024, la cual colapsó los sistemas urbanos de la capital provincial. “Hoy por hoy nadie puede afirmar con precisión matemática a qué localidades afectará esta vez. Sospecho que recién entre los meses de julio y agosto el Servicio Meteorológico Nacional comenzará a visualizar y delimitar las zonas críticas”, anticipó.
Recomendaciones para comunas y prevención ciudadana
Ante la inminencia del fenómeno, el ingeniero instó a los gobiernos municipales y provinciales a colocar la problemática hídrica de manera prioritaria en sus agendas de gestión. Sostuvo que el margen de tiempo actual debe ser capitalizado para revisar la infraestructura de desagües, canales y defensas en cada comuna, asegurando que los eventos meteorológicos no tomen por sorpresa a los comités de emergencia locales.
Finalmente, Rohrmann hizo un fuerte llamado a la responsabilidad informativa, pidiendo evadir los rumores mediáticos que frecuentemente hablan de un “Súper Niño” sin fundamentos técnicos sólidos. La recomendación institucional definitiva es seguir exclusivamente las directivas y reportes emitidos por los entes oficiales, tales como el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Administración Provincial del Agua (APA) en Chaco, y el Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA) en Corrientes, en articulación permanente con las direcciones locales de Defensa Civil.

