La esquina de las calles Güemes y Brown ya no volverá a ser la misma. El Hotel Covadonga, un pilar de la identidad de Resistencia durante más de siete décadas, anunció el cese definitivo de sus actividades para finales de este mes. El personal del establecimiento ya fue notificado y el clima en el microcentro es de profunda nostalgia por la pérdida de un referente de la hotelería tradicional.
Las causas de la caída
Según el informe presentado por el periodista Nicolás Bulatovich, el cierre responde a una combinación de factores económicos y cambios en los hábitos de consumo. El principal motivo señalado es la baja ocupación, profundizada por la creciente competencia de los alquileres temporarios y departamentos por día, cuyos costos suelen representar la mitad de una tarifa hotelera estándar.
A esto se suma el evidente estado de abandono del edificio, que tras haber sorteado un amague de cierre durante la pandemia, no logró recuperarse. El futuro de la estructura es incierto, barajándose opciones que van desde su conversión en oficinas o espacios de coworking hasta un posible estacionamiento.
Un refugio para famosos y políticos
Por los pasillos del Covadonga pasaron personalidades como Nito Artaza, Miguel Ángel Cherutti y, más recientemente, Darío Lopilato. El hotel no solo era un lugar de descanso para artistas que visitaban el Complejo Cultural Guido Miranda, sino también un centro neurálgico para la política local: su salón de convenciones fue escenario de innumerables anuncios, conferencias de prensa y búnker de campaña tanto para el oficialismo como para la oposición.
Preocupación por el transporte público
El panorama económico en la capital chaqueña se complica aún más con la situación de la empresa de transporte ERSA. Según adelantó el cronista Nicolás Bulatovich, la firma podría dejar de operar varias líneas en el área metropolitana a partir del próximo mes.
El conflicto radica en la falta de pago de subsidios por parte del gobierno provincial y la quita de fondos nacionales, lo que hace insostenible el servicio con el valor actual del boleto. Esta situación pone en alerta a la UTA y a cientos de familias de choferes que podrían perder su sustento, sumándose a la crisis de transporte que ya dejó a ciudades como Sáenz Peña sin servicio urbano.
Con el cierre del Covadonga y la incertidumbre en el transporte, Resistencia enfrenta un cierre de marzo marcado por la reconfiguración de sus servicios más tradicionales ante una realidad económica cada vez más compleja.

