La medida de fuerza será este 30 de abril. Desde el organismo advierten que la falta de personal debilita el sistema de alertas tempranas y pone en riesgo la seguridad civil y aeronáutica en todo el país, incluyendo estaciones de Corrientes.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) atraviesa una crisis operativa sin precedentes. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) confirmó un paro nacional para el próximo 30 de abril en respuesta a una ola de despidos que ya afecta a 83 observadores meteorológicos en diversas provincias, con un impacto directo en la frecuencia y calidad de los datos climáticos.
Menos datos, más riesgo
Ana Saralegui, meteoróloga y delegada de ATE, advirtió que estos recortes afectan la misión principal del organismo: preservar la vida y los bienes de las personas. “Al tener menos observadores, nuestros pronósticos y alertas se vuelven más débiles”, explicó a Estudio 360. Actualmente, más de la mitad de las estaciones meteorológicas del país ya no realizan mediciones durante la noche, generando “baches” de información de hasta 12 horas.
Esta falta de datos en tiempo real no solo afecta la precisión de las alertas por tormentas, granizo o vientos severos —fundamentales para el trabajo de Defensa Civil y municipios—, sino que también impacta en la seguridad de los aeropuertos y en la planificación del sector agropecuario, que depende de estadísticas precisas para la siembra.
El impacto en la región
Si bien el grueso de las desvinculaciones se concentró en Buenos Aires y Córdoba, la provincia de Corrientes no fue ajena a la medida, registrándose despidos en distintas estaciones locales. Se trata de personal calificado, con antigüedades que oscilan entre los 5 y 20 años, cuya tarea es irreemplazable de manera automatizada en contextos de fenómenos climáticos extremos.
Modalidad de la protesta
Pese a la contundencia del reclamo, desde el gremio aclararon que el paro se realizará garantizando los servicios esenciales. Los trabajadores permanecerán en sus puestos para no dejar de vigilar la atmósfera y asegurar la operatividad de los vuelos sanitarios, humanitarios y de emergencia, así como la emisión de alertas tempranas de máxima gravedad.
“Nunca vamos a dejar de atender lo que ponga en riesgo la vida, pero necesitamos que se entienda que sin observadores no hay país normal ni seguro”, sentenció la delegada.

