Juan Fernando Vega viajó a Estados Unidos para acompañar a la Selección Argentina y llevó una bandera creada por niños y niñas de Corrientes. La iniciativa nació en el barrio Río Paraná y luego se sumaron alumnos de la Escuela 444, que quisieron dejar también su marca en la gran cita futbolística.
La pasión por la Selección Argentina volvió a unir al fútbol con la emoción y la solidaridad. Juan Fernando Vega, un correntino de 43 años que trabaja en seguridad privada, emprendió viaje hacia Estados Unidos para estar presente en el Mundial, pero esta vez decidió llevar consigo algo más que su aliento: la ilusión de cientos de chicos correntinos.
Todo comenzó en el comedor Paranacito del barrio Río Paraná de la capital correntina, donde Vega impulsó la creación de una bandera especial junto a niños y niñas del lugar. Con pintura azul y sus propias manos, los pequeños dejaron plasmadas sus huellas y sus nombres en el paño que acompañaría al hincha durante los partidos de la Selección Argentina.
La iniciativa generó tanta emoción que la comunidad educativa de la Escuela 444 también quiso sumarse. La institución invitó a Vega para realizar una nueva bandera con las huellas de sus alumnos, permitiendo que más chicos pudieran formar parte simbólicamente del sueño mundialista. Así, las manos de alrededor de un centenar de niños quedaron representadas en una bandera que viajó miles de kilómetros.
Vega, reconocido hincha del Deportivo Mandiyú, fue uno de los privilegiados en vivir desde las tribunas el triplete de Lionel Messi. Desde Estados Unidos contó que la organización y el ingreso a los estadios fueron tranquilos en comparación con otras experiencias mundialistas, aunque destacó que para disfrutar de cada jornada hay que dedicarle prácticamente todo el día.
El correntino volvió a llevar la identidad de su provincia al escenario internacional. En sus anteriores Mundiales había recorrido las tribunas con su bombo y los colores del “Albo”, ganándose el reconocimiento de otros hinchas argentinos por su constancia y pasión.
En esta edición decidió dejar el bombo con el escudo de Mandiyú para darle protagonismo a las banderas con historias detrás. Además de la creada con los chicos del barrio Río Paraná y la Escuela 444, también llevó una representación del equipo Los Magios de Laguna Seca, su lugar de origen.
Como en cada campeonato del mundo, Vega también trasladó parte de la cultura correntina a los lugares donde se encuentra. Los chamamés y las canciones de Yiyo y Los Chicos 10 forman parte de los encuentros con otros argentinos durante la estadía mundialista.
La aventura también le permitió compartir momentos con figuras reconocidas. Vega tuvo un breve contacto con Antonela Roccuzzo, esposa de Lionel Messi, y logró fotografiarse con personalidades como Marley, el periodista deportivo Tato Aguilera, Naty Jota y el cantante tropical El Polaco.
Con entradas que inicialmente rondaban los 1.200 dólares y que finalmente consiguió a un valor menor, el correntino continúa disfrutando del Mundial con una misión especial: que los sueños y el aliento de los chicos de Corrientes también estén presentes en cada tribuna.

