El artista celebró un momento de profunda conexión con el público correntino, reafirmó su respeto por la fiesta y aseguró que el chamamé atraviesa un despegue histórico en el país y la región.

Lázaro Caballero vivió una noche inolvidable en la 35ª Fiesta Nacional del Chamamé, donde fue despedido con una ovación de pie tras una actuación estelar que volvió a confirmar su lugar como una de las voces más potentes y carismáticas del género. Visiblemente emocionado, el músico expresó una felicidad inmensa por el recibimiento del público y agradeció la posibilidad de ser parte, una vez más, del máximo escenario chamamecero.
Reconocido por su impronta personal, su fuerza interpretativa y una sensibilidad que equilibra tradición y renovación, Caballero destacó el profundo respeto que siente tanto por el chamamé como por la fiesta. Al referirse a la preparación de su repertorio, explicó que es sumamente meticuloso y cuidadoso en la elección de los temas, combinando canciones de distintos momentos de su discografía para honrar la esencia del género y el espíritu del evento.
Durante la entrevista posterior a su presentación, el artista fue contundente al analizar el presente del chamamé. Aseguró que atraviesa un momento de “explosión” y auge sin precedentes, con una resonancia que ya no se limita a Corrientes ni a la Argentina, sino que se expande con fuerza en países vecinos como Bolivia y Paraguay, y en regiones como Cuyo, donde el género es adoptado como propio.
Caballero también compartió sus raíces profundamente chamameceras. Criado en una familia “tarracera”, recordó haber crecido escuchando a referentes clásicos como el Dúo Hermano Solís, el Dúo La Simpatía y los Hermanos Barrios, en reuniones familiares donde el chamamé era protagonista absoluto y se bailaba incluso descalzo sobre la tierra del patio. Evocó aquellos años de casetes y radio, y confesó que, si bien en un principio fue reacio a los cambios y a las nuevas vertientes del género, hoy entiende que la música se enriquece con la evolución.
Con la autoridad que le da una trayectoria consolidada y un presente artístico en plenitud, Lázaro Caballero afirmó que el chamamé vive un “despegue total”, sin perder sus raíces más profundas. Antes de despedirse, agradeció especialmente el cariño del público correntino y confirmó que continuará su gira por Jujuy y Tucumán, llevando el chamamé a nuevos escenarios y reafirmando su vigencia.

