La psicóloga Mavis Mattos analizó la importancia de establecer “encuadres” claros para niños y adolescentes. Propuso pasar de la voz de mando a una comunicación horizontal para romper el aislamiento de los dispositivos.
El avance de la tecnología ha transformado los códigos de convivencia dentro del hogar, generando nuevos desafíos para los padres a la hora de establecer autoridad. En una entrevista con Agenda, la Lic. Mavis Mattos explicó que los límites no deben ser vistos como una herramienta de castigo, sino como “encuadres” que brindan seguridad y estructura a los menores.
De la verticalidad al diálogo
Uno de los puntos centrales del análisis de Mattos fue la necesidad de cambiar la forma en que los adultos se comunican con sus hijos. Según la profesional, la comunicación “vertical” o autoritaria suele generar resistencia y respuestas monosilábicas en los adolescentes.
“Para que un chico se comunique, debemos intentar que la comunicación sea horizontal. Un buen ejercicio es que el adulto cuente primero dos cosas lindas que le pasaron en el día; eso obliga al joven a estructurar un mensaje propio y a salir del ‘todo bien’ automático mientras mira el celular”, propuso la licenciada.
El dispositivo como disputa de poder
La psicóloga advirtió que la pelea por el uso del celular no debe convertirse en una lucha de poder. “Si sacamos el dispositivo solo porque estamos enojados, el adolescente sigue teniendo el control del conflicto. El límite debe ponerse desde el amor, explicando que se hace para recuperar el vínculo y el intercambio de sentimientos”, señaló.
Mattos también destacó que las nuevas generaciones, que crecieron con la inmediatez de internet, tienen mayores dificultades para manejar la espera y la frustración, lo que hace que la enseñanza de valores en casa sea más crítica que nunca.
Una responsabilidad compartida
La entrevista también abordó el preocupante aumento del bullying y la pérdida de hábitos básicos de respeto, como el saludo. Para Mattos, aunque la escuela y el Estado tienen su parte, la base es indefectiblemente el hogar.
“La educación viene de la casa y la enseñanza de la escuela. Hoy todo es más flexible, incluso los actos escolares ya no respetan las fechas exactas, y eso también va cambiando la percepción de los marcos en los chicos. Como sociedad, debemos tomar conciencia y volver a los valores del cara a cara”, concluyó.

