Tres cazadores condenados por matar un yaguareté en Formosa deberán pagar una millonaria suma como parte de la reparación por el daño ambiental causado. La Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia rechazó un recurso presentado por la defensa y ratificó que, para acceder a beneficios de libertad, primero deberán cumplir con las obligaciones impuestas en la sentencia.

El fallo confirmó que cada uno de los condenados deberá abonar cinco millones de pesos destinados al Programa de Conservación del Yaguareté y completar una capacitación obligatoria sobre protección de la fauna. La Justicia consideró que la reparación económica y las medidas ambientales constituyen condiciones indispensables antes de evaluar cualquier pedido de libertad condicional.
Los hombres habían sido condenados en agosto de 2025 a dos años de prisión efectiva por la caza ilegal de la especie, en infracción a la Ley de Conservación de la Fauna. La defensa intentó acceder a la libertad condicional sin cumplir previamente con las obligaciones económicas y educativas, pero el tribunal entendió que el requisito no representa un perjuicio irreparable y debe cumplirse antes de otorgar cualquier beneficio.
El caso adquiere especial relevancia en el norte argentino, donde el yaguareté se encuentra en peligro crítico de extinción y su preservación es considerada prioritaria. La decisión judicial busca sentar un precedente en materia de reparación ambiental y reforzar el rol de la Justicia en la protección de especies amenazadas.
El hecho
El episodio ocurrió a fines de julio de 2024 en un campo de Ibarreta, departamento de Patiño, al sudeste de la provincia. Según la investigación, todo comenzó con la desaparición de una vaca lechera, parte del sustento de varias familias de la zona. El propietario, Máximo Cisneros (61), solicitó colaboración a Walter Hugo Ponce De León (45), Viterman Ponce De León (38) y Claudio Cisneros (30), trabajadores ocasionales, para intentar encontrar el animal.
La búsqueda terminó con la muerte del yaguareté, al que responsabilizaron por un supuesto ataque al ganado. Tras abatirlo, despellejaron al felino, se fotografiaron junto al cadáver y difundieron las imágenes en redes sociales.
En la reconstrucción del hecho, los acusados declararon que era la primera vez que veían uno de cerca y que los perros comenzaron a enfrentarse con el animal. “Nos empezó a atacar. Mató dos perros. Los trituró”, relató uno de ellos durante la investigación.

