Bajo la dirección de Luis Marinoni, el Ballet Oficial volvió a cautivar al público con una puesta cargada de identidad, emoción y profundo sentimiento chamamecero.
La quinta noche de la Fiesta Nacional del Chamamé tuvo uno de sus momentos más celebrados con la presentación del Ballet Oficial, que volvió a desplegar sobre el escenario una propuesta artística de alto impacto visual y emocional. Con precisión, fuerza expresiva y una marcada impronta identitaria, el cuerpo de baile logró conmover al público desde el primer compás.
Como ocurre en cada velada, la dirección de Luis Marinoni fue clave para construir una presentación que apeló directamente a los sentimientos más profundos del chamamé: la raíz, la memoria colectiva, el paisaje litoraleño y la emoción que atraviesa generaciones. La coreografía, acompañada por una cuidada estética y una interpretación sentida, fue ovacionada por los presentes.
Elegancia, pasión y pertenencia se conjugaron en escena para reafirmar el rol fundamental del Ballet Oficial dentro de la Fiesta Grande, consolidándose una vez más como uno de los pilares artísticos que enaltecen y representan el alma chamamecera ante el público local y visitante.

