Después de meses de versiones y especulaciones, el Vaticano confirmó oficialmente que el papa León XIV visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre de este año. El anuncio fue realizado en Roma por la Santa Sede y, en el país, por la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal Argentina.

Durante su estadía, Robert Prevost recorrerá las ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Luján, mientras que quedó descartada la posibilidad de una visita a Santiago del Estero, una escala que había sido considerada en etapas previas de la organización.
La confirmación llegó a través de un comunicado conjunto de la Cancillería argentina y la Conferencia Episcopal Argentina, firmado por el ministro Pablo Quirno y el presidente del Episcopado, el arzobispo Marcelo Colombo. Allí se destacó que la visita responde a las invitaciones realizadas tanto por el Gobierno nacional como por la Iglesia argentina para concretar “el anhelo de una visita apostólica del Sucesor de Pedro a suelo argentino”.
Por su parte, el presidente Javier Milei celebró la noticia con un breve mensaje en la red social X, donde afirmó que “se trata de una visita histórica para todos los argentinos”.
Desde el Vaticano, el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Mateo Bruni, precisó que León XIV realizará un viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre, aceptando las invitaciones de los jefes de Estado y de las autoridades eclesiásticas de los tres países.
El pontífice llegará a la Argentina procedente de Uruguay, donde visitará Montevideo, Paysandú y Florida. Tras su paso por el país continuará viaje hacia Perú, donde permanecerá del 11 al 17 de noviembre y recorrerá Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa. En ese país desarrolló gran parte de su labor pastoral como misionero y obispo, además de haber obtenido la nacionalidad peruana.
El mensaje de la Iglesia
La Conferencia Episcopal Argentina difundió una carta dirigida al pueblo de Dios en la que invitó a vivir la visita como “una auténtica experiencia de gracia”. Los obispos señalaron que el Sucesor de Pedro llega “a confirmarnos en la fe, renovar nuestra esperanza y alentarnos en la misión de anunciar el Evangelio”.
Asimismo, convocaron a todas las diócesis, parroquias, comunidades y familias a participar de este acontecimiento, remarcando que, aunque el Papa recorrerá pocos lugares debido al breve tiempo de permanencia, “es la Argentina entera la que le abre el corazón y las puertas al sucesor de Pedro”.
Marcelo Colombo celebró la confirmación oficial del viaje, aunque aclaró que todavía se ultiman los detalles de la agenda junto a comisiones de trabajo integradas por representantes del Gobierno y de la Iglesia.
Una visita con fuerte expectativa
Entre las actividades previstas se estima la realización de un encuentro multitudinario con fieles en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires, además de una celebración en la Basílica de Luján, principal santuario mariano del país.
Al tratarse de una visita de Estado, León XIV también mantendrá un encuentro protocolar con el presidente Javier Milei en su condición de jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano.
La llegada del pontífice se producirá en un contexto de tensiones entre el Gobierno nacional y parte de la jerarquía eclesiástica, que en los últimos meses expresó públicamente su preocupación por el impacto social del modelo económico impulsado por la administración nacional.
En ese marco, dentro de la Iglesia estiman que León XIV mantendrá el eje de su magisterio centrado en la dignidad humana, la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la atención a los sectores más vulnerables, principios desarrollados en su encíclica Magnifica Humanitas. También se espera que brinde un respaldo a la conducción del Episcopado argentino encabezada por Marcelo Colombo.
La primera visita papal en casi cuatro décadas
La llegada de León XIV marcará el regreso de un pontífice a la Argentina después de casi 40 años. La última visita fue la de Juan Pablo II en 1987, durante la presidencia de Raúl Alfonsín.
Tras aquella histórica gira, Jorge Bergoglio nunca regresó al país como papa Francisco durante los doce años de su pontificado, pese a que en distintas oportunidades manifestó su intención de hacerlo, sin que finalmente pudiera concretarse.

