El recluso, oriundo de Charata, sufrió una perforación intestinal provocada por el dispositivo alojado en su zona rectal. Tras ser intervenido quirúrgicamente de urgencia, sufrió un shock séptico que le provocó la muerte. La Justicia Penal y el Servicio Penitenciario investigan el hecho.
Un interno de 41 años que cumplía una condena en la unidad carcelaria de esta ciudad falleció en las últimas horas debido a las severas lesiones internas que le provocó un teléfono celular que había introducido en su cuerpo, presuntamente con intenciones de ocultarlo de los controles carcelarios.
La víctima fue identificada formalmente como Sergio Luis González, apodado “Teto”, quien era oriundo de la localidad de Charata y se encontraba cumpliendo una pena de seis años y seis meses de prisión efectiva en la unidad penitenciaria saenzpeñense.
Un hallazgo insólito en la radiografía
De acuerdo con los datos brindados por el informe policial, el caso comenzó a desencadenarse el pasado sábado 27 de junio, cuando González manifestó un agudo e insoportable dolor en la zona abdominal. Ante la gravedad de los síntomas y la persistencia del malestar, las autoridades del penal dispusieron su traslado de urgencia hacia el hospital local.
Una vez en el nosocomio, el cuerpo médico le practicó una serie de estudios radiológicos para determinar el origen del dolor. Las imágenes arrojaron un resultado que sorprendió a los profesionales: se detectó la presencia de un cuerpo extraño de dimensiones considerables alojado en la zona rectal. Posteriormente, se constató que se trataba de un teléfono celular marca Samsung, modelo J7.
Ante el inminente riesgo de vida, el paciente fue ingresado de inmediato al quirófano para una intervención quirúrgica compleja con el fin de extraer el dispositivo móvil. El diagnóstico inicial de los cirujanos fue abdomen agudo perforativo con perforación peritoneal, un cuadro severo por el cual González quedó alojado con pronóstico reservado en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI).
Desenlace fatal y causas del deceso
A pesar del esfuerzo de los médicos y de los cuidados intensivos brindados, el cuadro clínico del paciente se tornó irreversible y este lunes 29 de junio se confirmó oficialmente su fallecimiento. La médica encargada de certificar el deceso detalló en el parte oficial que la causa eficiente de la muerte fue un shock séptico con foco abdominal, derivado directamente del cuadro de perforación peritoneal que le había ocasionado el aparato tecnológico en su organismo.
“El diagnóstico inicial fue de abdomen agudo perforativo con perforación peritoneal (…). La médica que certificó la muerte informó como causa un shock séptico con foco abdominal”, consta en las actas de las autoridades intervinientes.
Autopsia e investigación interna en el penal
Por la naturaleza del fallecimiento, la Fiscalía de Investigación Penal N° 4 de Sáenz Peña, bajo la subrogancia del fiscal Gustavo Valero, tomó intervención inmediata en la causa. Entre las primeras medidas judiciales, el magistrado ordenó el secuestro de la historia clínica completa del paciente del centro de salud.
Asimismo, la Fiscalía dispuso que el cuerpo de González sea trasladado a la ciudad de Resistencia, donde se le practicará una radiografía de cuerpo completo previa a la posterior autopsia, procedimiento clave para terminar de esclarecer las circunstancias exactas y la cronología del deceso.
En paralelo a la vía penal, las autoridades del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) abrieron de oficio actuaciones judiciales y administrativas internas. La investigación de la fuerza carcelaria apunta a desentrañar cómo ingresó el teléfono celular de alta gama al establecimiento, en qué momento el interno procedió a ocultarlo en su cuerpo y determinar si existieron fallas en los controles o complicidades que deriven en responsabilidades administrativas.

