Durante décadas, el arte argentino se pensó —y se gestionó— desde un centro casi único: Buenos Aires. Pero algo empezó a moverse. Y uno de los nombres clave de ese cambio es Gabriel Romero, el arquitecto correntino que demostró que pensar en grande desde el Litoral no sólo es posible, sino necesario.
Romero fue una figura central en la proyección del arte y la cultura de Corrientes a nivel nacional e internacional durante sus trece años como presidente del Instituto de Cultura de la provincia. Desde allí impulsó políticas culturales sostenidas, con una mirada estratégica que combinó patrimonio, formación académica y escena contemporánea. El resultado más visible de ese proceso es ArteCo, la feria de arte contemporáneo de Corrientes, que ya celebró su octava edición y se consolidó como una de las plataformas más potentes para artistas y galerías del nordeste argentino.
ArteCo no sólo permitió visibilizar a creadores locales: abrió circuitos reales de comercialización, generó redes federales y logró atraer la atención de coleccionistas, curadores y gestores de todo el país. A eso se suma un apoyo sostenido a artistas jóvenes y proyectos emergentes, una marca distintiva de su gestión.

Formado como arquitecto en la Universidad Nacional del Nordeste, con un máster en Historia del Arte en Barcelona y estudios de posgrado en conservación patrimonial en Roma y Perú, Romero articula gestión, teoría y territorio. Hoy, como decano de la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura de la UNNE, sigue apostando a una escena que no dependa del eje porteño. Entre otros hitos de su recorrido, se destacan la declaración del Chamamé como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, la consolidación de la Feria del Libro de Corrientes y la renovación del Museo de Artesanías.
Su trabajo resume una idea que atraviesa al nuevo ecosistema cultural argentino: el arte ya no sucede en un solo lugar.
Un nuevo ecosistema, más allá de Buenos Aires
Ese cambio de paradigma es el que POSTAL POSTAL pone bajo la lupa al preguntarse: ¿quiénes son hoy las veinticuatro personas esenciales que definen el nuevo mapa del arte argentino? Coleccionistas, curadores, gestores culturales, galeristas y filántropos que ya no piensan el país sólo desde la Capital, sino también desde las provincias y el exterior.
En un ecosistema propio del siglo XXI, fundaciones privadas y museos no estatales asumieron un rol protagónico, otorgando becas y generando nuevas oportunidades para artistas. A la vez, asociaciones de galerías como Meridiano, Faro, Giro y Galerías Bonaerenses impulsaron una profesionalización inédita del sector.
De Costantini a Bienalsur: los grandes articuladores
En ese entramado aparece Eduardo Costantini, cuyo compromiso con el arte latinoamericano se reafirmó con la inauguración de Malba Puertos y la reciente adquisición de 1200 obras para su colección. Junto a él, Orly Benzacar y Mora Bacal continúan renovando el legado de la histórica galería Ruth Benzacar, ahora también desde Puerto Madero.
La filantropía contemporánea encuentra una figura central en Ama Amoedo, impulsora de becas y residencias que proyectan artistas de la región al mundo. Mientras tanto, Larisa Andreani transformó arteba con una agenda más inclusiva y federal.
A escala internacional, Aníbal Jozami y Diana Wechsler lograron que Bienalsur conecte artistas locales con 73 ciudades del mundo, y Diego Costa Peuser e Irene Gelfman siguen tendiendo puentes entre América Latina y los grandes circuitos de Nueva York, Londres y Miami a través de Pinta.
Museos, ferias y coleccionismo federal
La lista continúa con figuras como Victoria Noorthoorn, cuyo impacto en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires es indiscutible; Adriana Rosenberg, artífice del crecimiento de Fundación Proa y del resurgimiento cultural de La Boca; y coleccionistas como Abel Guaglianone y Joaquín Rodríguez, que con premios y adquisiciones sostienen una mirada verdaderamente federal.
Desde Córdoba, José Luis Lorenzo apuesta por artistas fuera del circuito porteño; en La Plata, Virginia Martín y Facundo Belén convirtieron a NN y Plateada en plataformas clave; y en Salta, Claudia Lamas transformó la escena del NOA desde el museo y la feria FAS.
Argentinos que brillan afuera
El mapa se completa con quienes hoy ocupan lugares de decisión en el exterior: Inés Katzenstein en el MoMA, Gabriela Urtiaga como curadora en jefe del MOLAA en Los Ángeles, Alec Oxenford como coleccionista y gestor, y Jorge M. Pérez, fundador del Pérez Art Museum Miami y uno de los grandes filántropos del arte latinoamericano.
Un mapa que ya no tiene centro único
Desde Corrientes al mundo, desde Salta a Miami, desde La Plata a Venecia, estos veinticuatro nombres configuran una escena vibrante, diversa y descentralizada. Un mapa del arte argentino que ya no se dibuja con un solo punto, y donde figuras como Gabriel Romero demuestran que el futuro también se piensa —y se construye— desde el Litoral.

Con información de PostalPostal

