Con la llegada de septiembre y el equinoccio de primavera, no solo cambia el clima, sino también la disposición emocional y biológica de las personas frente a las relaciones afectivas. En una reciente entrevista con el programa BDN, la alquimista Natalia Barrera explicó cómo la transición hacia días más luminosos y cálidos influye directamente en nuestro organismo y en la apertura hacia nuevos proyectos sentimentales.
“La primavera representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad y un despertar biológico y sexual”, señaló Barrera. De acuerdo con la especialista, la mayor exposición al sol y el incremento de las temperaturas generan una auténtica “revolución hormonal” que incrementa el estado de ánimo, la atracción física y la disposición a conectar con otros. Desde las culturas antiguas, esta estación marca un hito de fertilidad y el reinicio del ciclo productivo y personal.
Sin embargo, para sacar provecho de esta energía y encontrar un vínculo estable, la experta advierte que es fundamental atravesar un proceso previo de purificación. “Para escribir un nuevo capítulo hay que cerrar el anterior. El vacío es un requisito clave para la materialización; si no soltamos el pasado o mantenemos espacios ocupados por inercia, no dejamos lugar a que aparezca la persona indicada”, puntualizó.
Asimismo, Barrera hizo una distinción entre la química del enamoramiento inicial —asociada a la llamarada hormonal— y el amor real de pareja, el cual se consolida con el tiempo mediante el compromiso, la negociación continua y el autoconocimiento mutuo.

