La provincia del Chaco se ubica entre las cinco jurisdicciones del país con mayor incremento de sífilis, una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más frecuentes. Así lo advirtió la médica infectóloga Dra. María Laura Lescano, quien alertó sobre el marcado ascenso en las tasas de contagio y la necesidad urgente de reforzar la concientización en la población.
Según datos oficiales del Sistema de Información Sanitaria Argentino (SISA), en 2025 la provincia registró un total de 2.176 casos notificados, lo que elevó la tasa a 209 infectados por cada 100.000 habitantes, superando la cifra de 177 registrada en 2024. No obstante, los especialistas advierten que existe un subregistro significativo debido a que la enfermedad no suele presentar síntomas severos en sus etapas iniciales.
Conocida en el ámbito médico como “la gran simuladora”, la sífilis suele manifestarse en su primera fase mediante lesiones o pequeñas úlceras no dolorosas —denominadas chancros— que pueden aparecer en la boca o en la zona genital. Al no causar dolor ni molestias graves, muchos pacientes subestiman las lesiones, sienten vergüenza o postergan la consulta médica, lo que dificulta la detección temprana y contribuye a la propagación de la bacteria.
La Dra. Lescano remarcó que el principal factor detrás de este incremento es la falta de uso correcto y constante del preservativo, barrera fundamental para cortar la cadena de transmisión. Esta problemática se concentra especialmente en la franja etaria que va de los 15 a los 39 años, una generación en la que se ha observado una clara disminución en los cuidados preventivos durante las relaciones sexuales.
Pese al panorama preocupante, la especialista enfatizó que la enfermedad tiene cura y cuenta con un tratamiento histórico, seguro y de fácil acceso basado en la penicilina. Sin embargo, para frenar la circulación de la bacteria resulta crucial testear y tratar simultáneamente a las parejas sexuales de los diagnosticados, además de realizar un seguimiento clínico a los seis meses mediante estudios de laboratorio.
Finalmente, la profesional instó a abordar la salud sexual sin tabúes ni vergüenza, reforzando la educación sexual tanto en el ámbito escolar como en los hogares, y promoviendo el testeo de rutina —incluso ante la ausencia de síntomas— para garantizar un diagnóstico precoz.

