El uso excesivo de celulares, redes sociales y pantallas volvió a generar preocupación entre especialistas de los ámbitos educativo y de la salud mental, debido a sus posibles efectos sobre la atención, la comprensión lectora y el desarrollo del lenguaje en niños y adolescentes.
En una reciente entrevista en el programa Agenda, la licenciada en Psicopedagogía Mavis Mattos analizó la problemática que atraviesan las aulas de Corrientes y Chaco y advirtió que, durante los últimos 10 a 15 años, se observa un retroceso sostenido en la capacidad de los estudiantes para comprender textos y procesar información, especialmente en el paso de la escuela primaria a la secundaria.
Según explicó la especialista, el uso continuo y desmedido de dispositivos electrónicos puede afectar los circuitos neurológicos vinculados con el sostenimiento de la atención, una capacidad fundamental para el aprendizaje. Esta función resulta clave, por ejemplo, para que los alumnos puedan relacionar correctamente los símbolos gráficos con sus fonemas, comprender lo que leen y construir oraciones con sentido.
Preocupación por la memoria y el desarrollo del lenguaje
Mattos también puso el foco en la denominada memoria de trabajo, una función ejecutiva que permite retener y manipular información durante períodos breves para realizar tareas, planificar, ordenar acciones y resolver problemas.
La especialista sostuvo que las dificultades para mantener la atención repercuten directamente sobre esta capacidad y, en consecuencia, pueden afectar procesos necesarios tanto para el desempeño escolar como para actividades de la vida cotidiana y el futuro ámbito laboral.
Otro de los aspectos señalados fue el impacto de los nuevos hábitos de comunicación sobre el lenguaje y la escritura. El uso frecuente de abreviaturas, emoticones y expresiones propias de la comunicación digital puede trasladarse al ámbito escolar y favorecer dificultades ortográficas, un vocabulario reducido y problemas en la utilización adecuada de los tiempos verbales.
A su vez, Mattos alertó sobre el crecimiento de nuevas modalidades de ciberbullying y discriminación entre pares, favorecidas por las redes sociales y los grupos de mensajería, espacios en los que los conflictos pueden extenderse más allá del ámbito escolar.
El debate sobre limitar el uso de celulares
Durante la entrevista también se abordó el debate internacional sobre la necesidad de regular el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales y los teléfonos inteligentes.
En distintos países, como Inglaterra, Francia y Australia, se impulsan medidas destinadas a restringir el acceso de menores a determinadas plataformas, mientras que en la región también surgieron iniciativas como la analizada en Uruguay para limitar el uso de redes sociales entre menores de 16 años.
En el ámbito educativo, una de las discusiones centrales pasa por restringir el uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas, especialmente durante las horas de clase, para evitar distracciones y favorecer la concentración.
Frente a este escenario, la psicopedagoga remarcó que la regulación no puede quedar exclusivamente en manos de las instituciones educativas. En este sentido, consideró fundamental que las familias establezcan límites claros sobre el tiempo de exposición a las pantallas y que los adultos asuman un rol activo en el acompañamiento del vínculo de niños y adolescentes con la tecnología.
La discusión, cada vez más presente en las aulas, plantea así un desafío para familias y docentes: cómo aprovechar las herramientas tecnológicas sin que su uso desmedido termine afectando capacidades esenciales para aprender, comunicarse y desarrollarse socialmente.

