El Dr. Alejandro De Cerchio explicó en T5 Satelital cómo la tensión emocional de los encuentros de alta competencia impacta en la salud cardiovascular. El peligro del “combo” de la picada, el tabaco y la adrenalina.
El fútbol se vive con una pasión única, pero esa intensidad puede transformarse en un enemigo silencioso para la salud. Durante los torneos de alta tensión, como los mundiales, las consultas por eventos cardiovasculares suelen registrar un incremento. En diálogo con 47 Millones, el médico cardiólogo Dr. Alejandro De Cerchio analizó este fenómeno y brindó pautas fundamentales para disfrutar del deporte sin poner en riesgo la vida.
La fisiología de la pasión: ¿por qué sufre el corazón?
Según explicó el especialista, mirar un partido decisivo no es una actividad pasiva para el organismo. El estrés emocional agudo que genera la incertidumbre del juego activa un mecanismo de alerta en el cuerpo.
“El cerebro no distingue si estamos corriendo en la cancha o sufriendo desde el sillón. Ante la tensión, libera grandes dosis de adrenalina y noradrenalina”, señaló el Dr. De Cerchio.
Este torrente hormonal provoca:
- Un aumento inmediato de la frecuencia cardíaca (palpitaciones).
- La subida de la presión arterial.
- Una mayor propensión a que se desestabilicen placas de colesterol en las arterias, lo que puede desencadenar infartos en personas predispuestas.
El “combo peligroso” de los días de partido
El riesgo no solo radica en lo que pasa en la pantalla, sino en las costumbres que rodean al espectador. El cardiólogo advirtió que el contexto suele potenciar los factores de riesgo:
- Alimentación hipercalórica y salada: El abuso de picadas, embutidos y snacks eleva la presión arterial de forma abrupta.
- Consumo de alcohol y tabaco: Se suelen duplicar o triplicar los consumos habituales durante los 90 minutos de juego como válvula de escape a la ansiedad.
- Falta de descanso: La alteración del sueño previa al partido suma fatiga al sistema cardiovascular.
Guía práctica: Cómo cuidar el corazón sin dejar de alentar
Para evitar complicaciones, el Dr. De Cerchio recomendó adoptar hábitos de “espectador responsable” antes, durante y después de los partidos:
- No suspender la medicación: Es el error más común. Los pacientes hipertensos o con tratamientos cardíacos deben tomar sus remedios en los horarios correspondientes, sin excepciones.
- Moderar el menú: Reemplazar parte de la picada tradicional por opciones más saludables (bastones de verdura, aderezos livianos, frutos secos sin sal) y priorizar el agua por sobre el alcohol y las gaseosas.
- Hacer “pausas activas”: Aprovechar el entretiempo para levantarse, caminar un poco, estirar las piernas y bajar las revoluciones.
- Aprender a tomar distancia: Si el partido genera un nivel de sufrimiento intolerable, lo más saludable es apagarlo, salir a caminar o cambiar de actividad por unos minutos.
Señales de alerta: Cuándo consultar a la guardia médica
El especialista enfatizó que ante la aparición de ciertos síntomas durante o después del partido, no se debe esperar a que termine el juego para buscar ayuda profesional:
- Dolor o presión opresiva en el pecho que puede irradiarse al cuello, mandíbula, espalda o brazo izquierdo.
- Falta de aire repentina o dificultad para respirar.
- Palpitaciones extremadamente rápidas o desordenadas que no calman con el reposo.
- Sudoración fría, mareos, náuseas o pérdida de conocimiento.
“Ante la duda, la consulta temprana salva vidas. Un partido de fútbol es solo un juego; la salud es lo primero”, concluyó De Cerchio.

