El ingeniero hídrico Hugo Rohrmann advirtió que existe un 60% de probabilidad de que el evento meteorológico sea “muy fuerte” a fin de año, asemejándose a las históricas crecidas de 1983 y 1998.
Las alarmas preventivas comenzaron a encenderse formalmente en las provincias ribereñas del Nordeste Argentino (NEA). El ingeniero hídrico y especialista de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Hugo Rohrmann, confirmó que el fenómeno climático de “El Niño” ya se encuentra activo en el océano Pacífico ecuatorial y anticipó un escenario de precipitaciones extraordinarias para los próximos meses.
En diálogo con Agenda, el investigador precisó que las últimas mediciones científicas detectaron que la temperatura del agua se posiciona 1.2°C por encima del promedio histórico. Esta anomalía térmica ya está generando una fuerte evaporación atmosférica, la cual actúa como el “combustible” que transporta altos índices de humedad hacia el continente.
Una tensa calma que se romperá en primavera
A pesar de la confirmación del inicio del fenómeno, Rohrmann llevó tranquilidad de cara al corto plazo, aclarando que el impacto ambiental no es automático. “Al proceso le toma entre tres y cuatro meses manifestar toda esa humedad en forma de precipitaciones masivas sobre el territorio”, explicó.
El último reporte trimestral de los servicios meteorológicos de Argentina y Brasil para los meses de julio, agosto y septiembre (invierno) anticipa un periodo de relativas bajas precipitaciones. Sin embargo, los mapas ya colocan bajo la lupa a la región del litoral (particularmente Corrientes, Misiones y el sur de Brasil) como los primeros puntos geográficos proclives a tener lluvias por encima de los valores normales.
De acuerdo al especialista, el verdadero núcleo del problema se observará a partir de la primavera. “El fenómeno se va a manifestar con total claridad hacia la primavera-verano e inclusive durante el otoño del 2027”, advirtió Rohrmann, subrayando que la temporada tradicional de lluvias de la región abarca el lapso clave de octubre a abril.
Los fantasmas de 1983 y 1998
Los modelos de simulación climática actuales arrojan datos preocupantes para el cierre de este año. Existe un 60% de probabilidad de que “El Niño” alcance una categoría “muy fuerte” hacia noviembre y diciembre, lo que implicaría que la temperatura del Pacífico supere los 2°C de anomalía térmica.
“La historia de nuestro comportamiento hídrico demuestra que el 90% de los fenómenos de ‘El Niño’ de esta magnitud terminan con lluvias extraordinarias y grandes crecidas del Río Paraná, tal como ocurrió en los años emblemáticos de 1983 o 1998”, recordó el experto de la UNNE.
No obstante, el ingeniero hídrico remarcó que recién entre finales de agosto y septiembre los centros meteorológicos globales contarán con la precisión satelital para determinar con nombre y apellido qué subcuencas locales se llevarán la peor parte.
El estado actual de los ríos
En cuanto a la coyuntura hídrica inmediata, Rohrmann repasó la situación de las dos principales arterias de la región:
- Río Paraná: Las lluvias caídas la semana pasada sobre la cuenca del Iguazú generaron un repunte que sacó al río de la franja de aguas bajas, permitiéndole alcanzar niveles de normalidad de entre 4.00 y 4.20 metros en los hidrómetros de Corrientes y Barranqueras. No obstante, el curso de agua ya comenzó a registrar una tendencia a la baja debido a la falta de nuevas precipitaciones en el norte de la cuenca.
- Río Uruguay: Actualmente se encuentra transitando el pico de una crecida media en el tramo comprendido entre Uruguayana y Salto Grande, aunque aguas arriba ya se consolidó un marcado descenso del caudal, lo que descarta desbordes de gravedad inmediatos.
El llamado final del especialista fue directo hacia la planificación estatal de los gobiernos locales de la región: “Hay que prepararse”. Con los datos científicos sobre la mesa, el litoral argentino dispone de una ventana de apenas un par de meses para ejecutar tareas preventivas de infraestructura urbana y contingencia social antes del arribo masivo de las lluvias.

