El debate sobre el uso del espacio público y la seguridad urbana sumó un nuevo capítulo en la capital chaqueña tras conocerse la intención del Concejo Municipal de Resistencia de prohibir y erradicar por completo la actividad de los cuidacoches y cuidamotos, conocidos popularmente como “trapitos”.
La iniciativa, impulsada desde la presidencia del cuerpo legislativo local, busca poner fin a una actividad que ha generado controversias debido a denuncias de vandalismo y presiones a conductores. Sin embargo, la medida ha despertado la alarma entre quienes dependen de este oficio informal para su sustento diario.
La voz de los protagonistas: entre el estigma y el trabajo
En un recorrido realizado por la zona de calle Santa María de Oro, trabajadores del sector expresaron su preocupación ante la posible prohibición. Ariel Sergio, quien lleva tres décadas desempeñándose como cuidador en la vía pública, señaló que la principal problemática radica en la generalización.
“Hay gente que se droga o toma y presiona a la gente, y por culpa de ellos pagamos el pato los que realmente trabajamos”, afirmó Ariel, quien además denunció haber sido detenido en reiteradas ocasiones por la policía sin motivo aparente, más allá de ejercer su actividad.
A diferencia de la imagen de “extorsión” que suele asociarse al rubro, los cuidadores entrevistados aseguraron que su labor es a voluntad. “No pedimos una base, la gente da lo que sale de su corazón. Todo suma”, explicaron. En una jornada de alta demanda —como los días de cobro— un cuidador puede recaudar entre $20.000 y $25.000 pesos, trabajando en el turno tarde.
¿Prohibición o regularización?
Mientras que la propuesta municipal incluye ofrecer capacitaciones en otros oficios para facilitar la inserción laboral de los trabajadores, estos proponen un camino intermedio: la identificación y el blanqueo.
Los trabajadores recordaron experiencias de gestiones anteriores donde contaban con tickets y una relación más formal con la municipalidad. Actualmente, solicitan que se les provea de chalecos identificatorios y credenciales para poder trabajar con tranquilidad y que la policía pueda distinguir a los trabajadores legítimos de quienes cometen delitos en la zona.

