El presidente Javier Milei encabezó la Apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso con un discurso centrado en una profunda agenda de reformas estructurales. Allí anunció que su gestión enviará “10 paquetes de proyectos por ministerio” a lo largo de nueve meses ininterrumpidos, con el objetivo de impulsar cambios que, según sostuvo, “rediseñarán la arquitectura institucional de la Argentina para los próximos 50 años”.
El mandatario afirmó que “nunca el Congreso tuvo una composición tan reformista” y planteó que este será el año para “examinar la organización jurídica e institucional que nos trajo hasta acá” y construir una nueva estructura con “la moral occidental como política de Estado”. En ese marco, llamó a “pensar como Nación y no solo como Gobierno” y defendió la reducción del tamaño del Estado como eje para el crecimiento del país.
Entre las principales reformas anunciadas se encuentran modificaciones al Código Civil y Comercial, al Código Procesal Civil y Comercial, al Código Penal —con penas más duras y mayor aplicación de prisión efectiva— y al Código Aduanero. También anticipó cambios en el esquema impositivo, en el sistema electoral —incluido el financiamiento de los partidos políticos— y en el funcionamiento del Poder Judicial, al que acusó de estar “capturado por disputas políticas” y atravesado por “amiguismo y corrupción”.
Asimismo, propuso impulsar los juicios por jurado en la Justicia Federal, establecer un nuevo marco legal para el desarrollo de los recursos naturales, reformar la educación inicial, primaria y secundaria, y fortalecer a las Fuerzas Armadas para adecuarlas al contexto geopolítico actual. Según indicó, el paquete incluirá leyes destinadas a “proteger los derechos fundamentales” y a eliminar regulaciones para fomentar la inversión y el empleo.
En paralelo, el discurso estuvo marcado por fuertes cruces con la oposición. Milei lanzó chicanas desde el estrado y respondió a los legisladores que lo interrumpían: “Ustedes también pueden gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”, expresó. En otro tramo, cuestionó la falta de aplausos y arremetió: “No pueden aplaudir porque se les escapan las manos en bolsillos ajenos”.


