Mía, una niña de 6 años oriunda de Chaco, sufrió durante más de un año dolores insoportables debido a un diagnóstico errado. Hoy, desde el Hospital Garrahan, su familia busca justicia y apoyo para costear un tratamiento que pudo haber comenzado mucho antes.

Lo que comenzó como un calvario de incertidumbre en octubre de 2024 para la familia Vargas, hoy se ha convertido en una batalla abierta por la vida y la justicia. Durante 15 meses, los médicos del Hospital Pediátrico de Resistencia sostuvieron que Mía padecía epilepsia. Sin embargo, la realidad era mucho más grave: la pequeña tenía un tumor en el tórax que comprimía sus nervios.
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Un error que costó tiempo valioso
Según relató su madre, Patricia Vargas, en una reciente entrevista para Estudio 360, Mía fue sometida a dosis máximas de topiramato (300 mg), un fármaco para la epilepsia que no surtía efecto. “El dolor de Mía era visible y palpable; se sentía algo en su pechito, pero los médicos insistían en que era un problema emocional o neurológico”, explicó Patricia.
A pesar de las constantes visitas a la guardia —llegando a ir hasta siete veces en una semana—, no se le realizó una resonancia de cuerpo completo. El neurólogo a cargo se guio únicamente por un electroencefalograma levemente alterado, ignorando que los gritos de dolor de la niña ocurrían incluso mientras jugaba.
El traslado al Garrahan y la verdad
El punto de quiebre ocurrió cuando Mía perdió la movilidad de un brazo. Tras la insistencia de la familia y el apoyo de una médica clínica, finalmente se realizó el estudio que reveló la presencia del tumor. Inmediatamente, la familia se trasladó al Hospital Garrahan en Buenos Aires.
Allí, los médicos descartaron la medicación para la epilepsia y comenzaron el tratamiento oncológico. “Desde que llegamos al Garrahan, le sacaron la morfina y el paracetamol; ahora recibe medicación específica para su dolor y ya completó su primera quimio”, detalló su madre con un hilo de esperanza.
Una situación económica crítica
A pesar de la mejoría clínica, la familia enfrenta una dura realidad financiera. Patricia es empleada precarizada del Ministerio de Desarrollo Humano de Chaco desde hace 16 años y denunció que la ayuda estatal ofrecida ($300.000 por única vez) es insuficiente para cubrir los meses que deben permanecer en Buenos Aires.
“Tengo que quedarme aquí hasta que terminen todos los bloques de quimio. Tengo otros hijos en Chaco que también deben comer. No sé cuánto tiempo estaremos, porque aquí vamos día a día”, expresó.
Cómo ayudar a Mía
La comunidad ha iniciado una campaña de solidaridad para apoyar a la familia Vargas con los gastos de alojamiento y manutención en Buenos Aires.
Alias de Mercado Pago: mia.encina.2026
Titular: Patricia Noemí Vargas
Contacto directo: 3625-643618
La familia ya ha manifestado que, una vez estabilizada la salud de Mía, iniciarán acciones legales contra los profesionales responsables del diagnóstico erróneo, buscando que ningún otro niño deba pasar por una negligencia similar.

