En una entrevista con Estudio 360, el músico Hugo Sosa, líder de Kiwi Band, contó cómo una parodia musical se convirtió en un fenómeno viral para visibilizar el mal estado de las calles en su barrio.
Lo que comenzó como una propuesta creativa cargada de humor terminó instalando en la agenda pública un reclamo histórico en Paso de los Libres. A través de una versión del tema “Baiana”, la banda logró amplificar la voz de los vecinos del Barrio Catamarca, denunciando la falta de pavimentación en la zona.
De la cancha a la música
Durante la entrevista, Hugo Sosa repasó su recorrido personal: tras una etapa como jugador de básquet profesional en Peñarol de Mar del Plata, decidió dedicarse por completo a la música. Hace más de diez años fundó Kiwi Band, agrupación que hoy anima eventos y festivales con un repertorio diverso que incluye ritmos brasileros y chamamé.
Un hit con mensaje social
El punto de mayor repercusión llegó con la parodia musical que denuncia la situación del Barrio Catamarca. Con una letra directa y tono irónico, la canción expone la falta de obras y describe cómo las calles se vuelven intransitables cada vez que llueve, comparando las zanjas con el río Paraná.
Un reclamo sin banderas políticas
Sosa aclaró que la iniciativa no apunta contra ningún espacio político en particular, sino que busca visibilizar un problema que afecta a los vecinos desde hace más de cuatro décadas. Según explicó, eligieron el humor como herramienta para generar empatía y lograr mayor alcance en redes sociales.
Repercusiones y silencio oficial
Pese a la viralización del video, el músico señaló que no hubo respuestas concretas por parte de las autoridades. Incluso, indicó que algunos sectores reaccionaron con incomodidad ante la exposición pública del problema. “Nosotros solo mostramos la realidad que vivimos”, sostuvo.
Creatividad al servicio de la comunidad
El nombre Kiwi Band surgió como una estrategia simple y recordable, pero hoy representa algo más: una forma de expresión colectiva que combina arte y compromiso social. La iniciativa demuestra cómo la creatividad puede transformarse en una herramienta poderosa para reclamar mejoras en la calidad de vida.

