En un testimonio desgarrador brindado a Estudio 360, el atleta Lucas Nuñez relató el proceso que llevó a la condena de su exentrenador, Osvaldo Medina, por abuso sexual. El hecho, ocurrido en septiembre de 2024, salió a la luz tras una investigación judicial que culminó el pasado 27 de febrero con la admisión de culpabilidad por parte del acusado.
El “Modus Operandi”
Según explicó Nuñez, el entrenador utilizaba un esquema de manipulación y control bajo el pretexto de la preparación deportiva. Medina suministraba a sus atletas benzodiacepinas —un potente sedante— con la excusa de que ayudaría a la “deshidratación” necesaria para marcar el cuerpo antes de las competencias.
“Te bajaba la presión y te dormías; quedábamos desorientados por día y medio”, relató la víctima. Fue en una de esas instancias, en el domicilio del entrenador, donde Lucas se despertó nítidamente y descubrió el abuso. Tras confrontarlo y ser bloqueado por el agresor, Nuñez realizó la denuncia penal esa misma tarde, respaldada luego por análisis de sangre y orina que confirmaron la presencia de los fármacos.
La Sentencia
Ante el avance de las pruebas y el trabajo de la fiscal Lucrecia Troya, la defensa de Medina solicitó un juicio abreviado. En este proceso, el acusado reconoció formalmente haber cometido el abuso sexual para evitar el juicio oral.
La Justicia homologó una condena de dos años de prisión en suspenso, debido a la falta de antecedentes previos y la edad del condenado (más de 60 años). Además, se le impuso la prohibición absoluta de ejercer como docente o entrenador deportivo, así como la restricción de acercamiento a la víctima.
Incumplimiento inmediato
A pesar de la gravedad de la condena, la tranquilidad duró poco. Lucas denunció que el lunes 2 de marzo —apenas tres días después de la firma del acuerdo— encontró a Medina dando clases nuevamente en el gimnasio America Gym.
“Fui y lo filmé con mi celular para que quede constancia de que estaba incumpliendo”, señaló Nuñez, quien ya realizó la exposición correspondiente ante la Comisaría Cuarta. De confirmarse formalmente esta violación a las normas de conducta, la prisión en suspenso podría convertirse en efectiva.
Un mensaje a la comunidad
Lucas Nuñez decidió hacer pública su historia para alertar a otros jóvenes, dado que Medina trabajó durante dos décadas en el ambiente del fisicoculturismo local. “Hablen con sus amigos y familiares; es un peso que se sacan de encima. Tarde o temprano, la gente con esta maldad va a caer”, concluyó, subrayando que el reconocimiento judicial del agresor como abusador sexual ha sido un paso fundamental para su propio proceso de sanación.

