El último informe del Índice Barrial de Precios (IBP), relevado por el ISEPCI, reveló que el costo de vida en los barrios de Corrientes sigue presionando con fuerza los ingresos familiares. La Canasta Básica Alimentaria superó la barrera de los 500 mil pesos.
La situación económica en los barrios populares de la provincia muestra cifras alarmantes. Según el informe N° 69 presentado por Silvana Lagraña, directora del ISEPCI Corrientes, una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores necesitó en febrero un total de $1.131.000 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no caer bajo la línea de pobreza.
Por otro lado, el mismo grupo familiar requirió al menos $500.796 para costear la Canasta Básica de Alimentos (CBA), cifra que marca el límite de la indigencia.
Los números del consumo barrial
El relevamiento, que se diferencia de las mediciones oficiales al enfocarse exclusivamente en comercios de cercanía como almacenes, carnicerías y verdurerías de barrio, arrojó las siguientes variaciones:
- Mensual: Ambas canastas registraron un incremento del 3,40% respecto al mes anterior.
- Anual: La Canasta Total muestra una suba interanual del 25%, mientras que la Alimentaria alcanzó un 26,67%.
Impacto en la mesa de los correntinos
Lagraña advirtió que, pese a una leve desaceleración en el ritmo inflacionario, el problema crítico sigue siendo la brecha entre los precios y los salarios, especialmente en una provincia que ostenta uno de los rankings de remuneraciones más bajos del país.
“Se observa una sustitución de bienes esenciales. Las familias dejan de consumir o disminuyen las cantidades de carne, lácteos, frutas y verduras”, explicó la referente, agregando que muchos hogares recurren al endeudamiento o pequeños créditos para poder completar el mes.
Perspectivas para marzo
De cara al cierre de marzo, el panorama se presenta complejo debido a los recientes aumentos en los combustibles, la energía eléctrica y el transporte. Según el ISEPCI, estos incrementos en los costos logísticos se trasladan de forma directa y casi inmediata a las góndolas de los comercios barriales, profundizando el deterioro del poder adquisitivo.

