El nivel del río Paraná continúa generando atención en la región tras estabilizarse en torno a los 2 metros en el hidrómetro de Corrientes. Según especialistas, el curso de agua ha ingresado en una etapa de “aguas bajas” —definida por marcas inferiores a los 3 metros— debido a una combinación de factores climáticos y la gestión de embalses en el país vecino, Brasil.
Las causas: Retención en Brasil y falta de lluvias
El ingeniero Hugo Rohrmann explicó que el comportamiento actual del río está directamente relacionado con las escasas precipitaciones registradas durante febrero en la zona noreste de Argentina y el sur de la cuenca del Paraná en Brasil.
A pesar de que se registraron lluvias intensas en la cuenca alta (especialmente en el estado de Minas Gerais), el caudal no se trasladó río abajo. “Los brasileños han aprovechado esas lluvias para recuperar sus niveles de embalse, que hoy están en un 70% de almacenamiento“, señaló el especialista. Esta retención, sumada a la falta de lluvias locales, explica la marca actual de 2 metros.
Proyecciones para el trimestre
Las perspectivas para los meses de marzo, abril y mayo no auguran cambios drásticos. Los servicios meteorológicos de ambos países pronostican precipitaciones normales para el otoño. Al tratarse de un río de tal magnitud, una lluvia “normal” solo alcanzaría para mantener los niveles actuales o generar leves incrementos hacia los 3 metros, sin salir de la condición de aguas bajas.
Turbidez en aumento: El efecto del Río Bermejo
Un dato clave para las plantas potabilizadoras es la llegada de sedimentos desde el norte. El río Bermejo, conocido por su alta carga de barro, está atravesando su periodo de crecidas anuales. Se espera que en aproximadamente tres semanas se manifieste un aumento notable de la turbidez en el Paraná.
“Esto no generará un aumento de caudal, pero sí de mucho barro, lo que exigirá un mayor esfuerzo a las plantas de tratamiento de Corrientes y Resistencia para garantizar la potabilización”, advirtió Rohrmann.
Impacto en la fauna y navegación
A diferencia de la histórica bajante del periodo 2020-2021, cuando el río llegó a los 0 metros, la situación actual se considera manejable. Si bien los niveles bajos dificultan que los peces accedan a los valles de inundación para alimentarse y reproducirse, el impacto se considera “limitado” por el momento. Del mismo modo, las tomas de agua de las ciudades ribereñas operan con normalidad bajo el escenario actual.

