A pocas horas de la media sanción en el Senado de la reforma laboral, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, brindó precisiones sobre los principales alcances de la iniciativa. En declaraciones radiales, explicó cómo impactará la ley en el régimen de indemnizaciones, las licencias por enfermedad, las vacaciones, el banco de horas y las cargas patronales.
El funcionario destacó que se trata de la primera reforma laboral aprobada desde el retorno de la democracia, en un contexto donde, según señaló, la mitad de los trabajadores en Argentina se desempeña en la informalidad y hace una década no se generan nuevos puestos registrados.
Uno de los ejes centrales de la reforma apunta, según el ministro, a reducir la llamada “industria del juicio”. Aclaró que el problema no radicaba en el monto base de la indemnización —equivalente a un mes de salario por cada año trabajado— sino en los criterios de actualización aplicados en algunos fallos judiciales, que elevaban significativamente el monto final.
En ese sentido, mencionó casos en los que la actualización de sumas correspondientes a hechos ocurridos cinco o seis años atrás se realizaba con tasas que, a su entender, generaban una valorización excesiva. Con la reforma, sostuvo, se establecen pautas específicas para la actualización de sentencias, lo que busca reducir la incertidumbre. También se dispone que la retribución de los peritos quede vinculada a su labor profesional y no al monto económico del fallo.
“El trabajador no va a perder su indemnización. Tenemos uno de los regímenes más favorables del mundo en ese sentido. El problema era la incertidumbre asociada a los juicios laborales”, afirmó.
Flexibilidad y federalización
Sturzenegger indicó que la norma introduce herramientas para adaptar las relaciones laborales a modalidades más flexibles, alejadas del esquema tradicional de jornada fija. En ese marco, destacó el caso de los trabajadores de plataformas digitales, donde —según explicó— existía incertidumbre jurídica que impedía a las empresas ofrecer beneficios sin quedar encuadradas en una relación laboral típica.
Otro cambio conceptual que subrayó es la denominada “federalización del trabajo”. El proyecto incorpora el principio de prelación, por el cual un convenio colectivo de menor alcance —como uno de empresa— podrá prevalecer sobre uno de nivel superior. El objetivo, sostuvo, es que las condiciones laborales puedan ajustarse a la realidad productiva de cada región o empresa.
El ministro cuestionó el esquema de negociación salarial centralizado y lo comparó con modelos de otros países donde las discusiones se realizan a nivel regional o empresarial. Según su planteo, acuerdos diseñados para zonas más productivas pueden resultar inviables en regiones con menor dinamismo económico, generando exclusión y desempleo. Para que el nuevo esquema funcione, aclaró, será necesaria la existencia de sindicatos de empresa.
Baja de cargas y cambios sindicales
La reforma también contempla una reducción de aportes patronales. Según explicó, el Estado resigna parte de esos recursos y los devuelve a las empresas, con la condición de que se destinen a un fondo que aporte previsibilidad, incluso ante eventuales despidos.
Además, se crea un mecanismo de “refund” para nuevas contrataciones, que implica una menor carga impositiva. El ministro vinculó esta medida con la política de reducción del gasto público y baja de impuestos impulsada por el Gobierno en otros ámbitos.
En relación con los convenios colectivos, se incorpora una modificación sobre la “ultraactividad”, de modo que determinadas cláusulas deberán renegociarse en lugar de continuar automáticamente vigentes. También se fija un tope del 2% para las contribuciones sindicales, que en algunos casos —según indicó— llegaban hasta el 7% del salario.
Otro de los puntos destacados es la modificación del recibo de sueldo, que pasará a detallar la totalidad de los conceptos vinculados al empleo, incluidos aportes patronales y otras cargas, con el objetivo de transparentar el costo total del puesto de trabajo.
Licencias, vacaciones y banco de horas
En materia de licencias por enfermedad, la reforma introduce cambios en el porcentaje del salario a percibir. De acuerdo con lo explicado por Sturzenegger, cuando la enfermedad no esté vinculada a una acción del trabajador, el empleador deberá abonar el 75% del salario durante el período correspondiente. En cambio, si la incapacidad deriva de una actividad voluntaria ajena al trabajo, la cobertura será del 50%.
Según el funcionario, la medida busca desalentar abusos y evitar licencias prolongadas sin costo para quien se acoge a ese régimen.
En cuanto a las vacaciones, la ley habilita su fraccionamiento, formalizando una práctica que, según señaló, ya se aplicaba de hecho.
Por último, se incorpora el denominado banco de horas, que permite compensar jornadas mediante acuerdos entre empleador y trabajador. Por ejemplo, si una persona acuerda no trabajar un día determinado, podrá distribuir esas horas en el resto de la semana sin que se consideren extras. No obstante, aclaró que las horas que excedan ese esquema seguirán abonándose como horas extra, conforme a la normativa vigente.
La reforma deberá ahora ser tratada en la Cámara de Diputados. De obtener la aprobación definitiva, implicará una transformación profunda en el régimen laboral argentino, con cambios tanto en el esquema de negociación colectiva como en las condiciones de contratación, licencias y costos laborales.

