La decisión del Banco Central del Paraguay (BCP) de avanzar con la resolución de Ueno Bank desató una fuerte crisis financiera y política en el país. La medida, anunciada el martes 3 de noviembre, se adoptó luego de detectar que el índice de solvencia de la entidad había caído por debajo del 50% del mínimo exigido por la normativa.
La situación afecta a unos 2,9 millones de clientes, que quedaron sin posibilidad de operar con sus cuentas, tarjetas y aplicaciones bancarias. En una entrevista con T5 Satelital en el programa BDN, el periodista Juan José Da Silva, de Diario Vanguardia, describió el impacto de la medida sobre trabajadores, comerciantes y ahorristas, especialmente por coincidir con los primeros días del mes, período habitual de cobro de salarios.
El caso también adquirió repercusiones políticas por los vínculos empresariales que la entidad mantuvo con el entorno del presidente Santiago Peña, quien fue socio comercial del propietario del grupo controlador del banco hasta marzo de 2025. Además, el Instituto de Previsión Social (IPS) mantenía inversiones por aproximadamente 355 millones de dólares en la entidad.
Ante la magnitud de la crisis, el BCP activó el Fondo de Garantía de Depósitos, que contempla una cobertura de hasta 228,3 millones de guaraníes por ahorrista. Como primera medida, anunció un pago de hasta 10 millones de guaraníes para los depositantes, mientras que el Congreso paraguayo comenzó a tratar iniciativas para acelerar la devolución de los fondos.
Aclaración sobre el nombre: la denominación correcta es Ueno Bank, no Bueno Bank. También es importante precisar que el BCP dispuso el inicio de un procedimiento de resolución de la entidad, que incluye su intervención y el proceso de liquidación ordenada, y no simplemente una suspensión temporal de actividades.

