La crecida del río Uruguay obligó a cerrar nuevamente al tránsito la costanera de Santo Tomé, Corrientes, ante el avance del agua sobre la zona ribereña. La medida preventiva alcanza al paseo costero Papa Francisco y se adoptó mientras las autoridades siguen de cerca la evolución de los niveles del río.
De acuerdo con los últimos registros de la Prefectura Naval Argentina correspondientes a este martes, el río alcanzó los 11,37 metros, a solo 13 centímetros del nivel de alerta, establecido en 11,50 metros. Además, las previsiones advierten que la altura podría llegar a los 12,50 metros durante los próximos días, lo que mantiene la preocupación por el impacto de la creciente.
Las lluvias y las represas, entre los factores de la crecida
El aumento del caudal está relacionado con las intensas precipitaciones registradas en la alta cuenca del río Uruguay y las erogaciones de las represas. Entre los datos que reflejan la magnitud de los aportes se encuentra el de la represa Foz do Chapecó, que evacuaba 5.157 metros cúbicos por segundo a las 20, luego de alcanzar un pico de 8.292 metros cúbicos por segundo a las 6 de esa misma jornada.
El volumen máximo registrado superó ampliamente el caudal habitual informado para esa represa, de aproximadamente 1.500 metros cúbicos por segundo.
A este escenario se suman las lluvias registradas en distintas localidades de Misiones, donde se acumularon entre 180 y 231 milímetros. El agua caída en esa provincia escurre hacia el río Uruguay y contribuye al incremento de su caudal.
Ya habían advertido sobre una nueva onda de crecida
La situación había sido anticipada por la Municipalidad de Santo Tomé en un comunicado emitido el sábado pasado. En ese momento, el puerto local registraba una altura de 9,65 metros y el río crecía a un ritmo de 13 centímetros por hora.
Ante ese panorama, las autoridades habían advertido que una nueva onda de crecida podía llevar el nivel del río a valores de entre 11 y 12 metros en los días siguientes, escenario que se refleja en los registros actuales.
Mientras el río continúa en ascenso y se esperan nuevas variaciones, el cierre de la costanera busca reducir los riesgos para quienes circulan por el sector. Las autoridades mantienen el seguimiento de los niveles y de las posibles consecuencias de la creciente en las zonas cercanas a la costa.

