En un contexto económico complejo y cambiante para el acceso a la vivienda, evaluar la conveniencia entre alquilar o asumir un crédito hipotecario se ha vuelto un tema central de debate. En su columna en 47M la abogada Dra. Silvia Zarza repasó los pros y contras de cada alternativa y analizó las variables financieras que entran en juego al buscar el techo propio.
Respecto a los créditos hipotecarios UVA, la especialista remarcó que, si bien representan una oportunidad para consolidar un patrimonio a largo plazo, presentan exigencias iniciales elevadas: la mayoría de las entidades financieras no financian el 100% de la propiedad, lo que exige un ahorro previo cercano al 20% del valor total (un piso promedio de 20.000 a 30.000 dólares). Asimismo, advirtió sobre la actualización mensual ligada al Índice de Precios al Consumidor (IPC) sumada a las tasas de interés anuales, lo que implica que, al cabo de plazos extensos de 20 o 30 años, el costo final pagado termine duplicando el valor original del inmueble. No obstante, destacó que la principal diferencia frente al alquiler radica en que, tras ese esfuerzo, la propiedad pasa a ser de quien la habita.
Por otro lado, al analizar el mercado de alquileres tras los últimos cambios normativos, se señaló la proliferación de contratos de menor duración —a menudo bajo figuras como comodatos o convenios anuales— con ajustes de renovación que pueden impactar significativamente en los ingresos familiares, sin generar un activo a futuro.
Finalmente, la especialista recomendó considerar alternativas progresivas como el acceso a terrenos en zonas periféricas para edificación a medida, la compra de departamentos desde el pozo en cuotas fijas a mediano plazo, y enfatizó la importancia de contar con un buen asesoramiento legal y financiero antes de comprometer el patrimonio personal.

