El sistema previsional argentino enfrenta severos problemas de sustentabilidad provocados por el aumento de la informalidad laboral, el flujo constante hacia el monotributo y una mayor expectativa de vida combinada con una baja natalidad.
Tras el fin de las moratorias masivas, muchas personas —con mayor prevalencia entre las mujeres debido a interrupciones en su carrera laboral por tareas de cuidado— quedan excluidas al cumplir la edad jubilatoria sin alcanzar los 30 años de aportes.
Frente a este escenario, existen vías de contención como la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) a los 65 años —que otorga un beneficio no contributivo y acceso a la cobertura médica de PAMI— y la Jubilación por Edad Avanzada a los 70 años, la cual permite acceder al sistema acreditando al menos 10 años de aportes (de los cuales 5 deben registrarse en los 8 años previos al cese).
Ante estas limitaciones, la especialista Silvia Zarza subraya la importancia de la planificación financiera temprana en los jóvenes mediante esquemas de ahorro con interés compuesto para sostener el haber en la vejez.

