El Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1 fue testigo de una de las actuaciones más memorables de Franco Colapinto en la categoría. A pesar de una carrera plagada de contratiempos técnicos y estratégicos, el piloto argentino de Alpine logró rescatar un punto que, en palabras del periodista Diego Alonso para BDN, “vale millones por la forma en que se consiguió”.
La jornada en el mítico trazado de Spa-Francorchamps se presentó cuesta arriba para el oriundo de Pilar: sufrió un desgaste prematuro de los neumáticos medios (graining) en el primer tramo, padeció una parada en boxes inusualmente lenta de casi 4 segundos y fue perjudicado por la salida de un Virtual Safety Car que benefició directamente la estrategia de los autos de Audi. Sin embargo, Colapinto sacó a relucir su chapa de piloto en pista.
Una maniobra para los libros de historia
El momento cumbre del fin de semana ocurrió en la recta de Kemmel. Emulando el considerado “mejor adelantamiento de todos los tiempos” —aquella mítica maniobra de Mika Häkkinen sobre Michael Schumacher en el año 2000—, Franco fue más allá: sin un auto rezagado de por medio, ejecutó un sobrepaso doble en paralelo superando en una sola maniobra a Liam Lawson y a su propio compañero de equipo, Pierre Gasly. La espectacularidad de la acción dejó al piloto francés visiblemente enfadado en los audios de la radio del equipo, pero desató la euforia de los fanáticos.
“Lo que está haciendo Franco este año es increíble. Cada día que pasa sin que Alpine anuncie su renovación es un escándalo”, sentenció Alonso en el aire de BDN, destacando el valor del talento del argentino en una Fórmula 1 actual que se ve muy criticada por el reglamento de motores “50/50” (mitad térmicos, mitad eléctricos), el cual obliga a los pilotos a gestionar la batería en lugar de acelerar a fondo en las rectas largas.
La máxima categoría no da respiro y la próxima cita será este fin de semana en el Gran Premio de Hungría (Hungaroring), un circuito mucho más trabado donde la gestión de las “pilas” pasará a un segundo plano y el factor conductivo del piloto volverá a ser el gran protagonista.

