El analista pasó por los micrófonos de T5 Satelital y desglosó los motivos por los cuales el Presidente resiste el desplazamiento del Jefe de Gabinete, en medio de las denuncias por inconsistencias en su declaración jurada.
En una semana clave signada por las presiones de la oposición y las denuncias periodísticas sobre el patrimonio de Manuel Adorni, el reconocido analista político Carlos Fara dialogó con Buen Día Noticias y analizó la encrucijada en la que se encuentra el Gobierno nacional. Según el especialista, la decisión de mantener al Jefe de Gabinete en su cargo responde a una estrategia de control de daños y equilibrio interno dentro del núcleo libertario.
Para Fara, existen cuatro factores centrales que explican la permanencia del funcionario:
- El blindaje de Karina Milei: Adorni es una pieza central en la mesa chica del poder y cuenta con la protección directa de la Secretaria General de la Presidencia. “Es una ficha demasiado importante como para dejarla caer”, señaló el analista, advirtiendo que desplazar a alguien con acceso a decisiones reservadas siempre genera riesgos de “heridos y rencores” en la política.
- El factor Espert como contraejemplo: A diferencia de lo ocurrido en su momento con Espert—cuya salida fue veloz por el calendario electoral y la falta de sintonía con Karina Milei—, con Adorni no hay urgencia de fechas y el costo de soltarle la mano es mucho más complejo.
- Evitar la imagen de debilidad: El presidente Javier Milei no está dispuesto a mostrar que los medios o la oposición le “tuercen el brazo”. Por lo tanto, de haber un alejamiento, se buscará administrar el tiempo para que ocurra cuando la espuma mediática haya bajado.
- El dilema del 2 de julio: La permanencia de Adorni abre un frente de conflicto inmediato en el Congreso. El Ejecutivo evalúa por estas horas los costos de que el Jefe de Gabinete asista al Senado a brindar su informe constitucional a principios de julio, en lo que Fara anticipa que podría convertirse en un “festival de acusaciones” por parte de la oposición.
Finalmente, el consultor advirtió que aunque el Gobierno conserva un núcleo duro que prioriza el rumbo económico, este escándalo impacta en la línea de flotación oficialista debido a que “el Presidente se puso como parámetro la moral como política de Estado, rompiendo parte del contrato simbólico que tomó con la sociedad durante la campaña”.

