Durante el oficio religioso por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo, el obispo auxiliar de Corrientes, monseñor Adolfo Larregain, cuestionó el clima de confrontación y reclamó políticas que protejan a los sectores más vulnerables. Del acto participaron el gobernador Juan Pablo Valdés y autoridades provinciales y municipales.
En una jornada marcada por la conmemoración del 216° aniversario de la Revolución de Mayo, la Iglesia católica correntina realizó un fuerte llamado de atención sobre la situación política y social que atraviesa el país. Durante el tradicional Tedeum celebrado en el Santuario de Nuestra Señora de La Merced, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Corrientes, monseñor Adolfo Larregain, advirtió que la Argentina atraviesa un escenario de profunda fractura social y reclamó recuperar los lazos de fraternidad para evitar que el sufrimiento de los sectores más vulnerables quede naturalizado.
La ceremonia litúrgica contó con la presencia del gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, acompañado por integrantes de su gabinete, además del intendente capitalino Claudio Polich, legisladores provinciales y autoridades de las fuerzas de seguridad. El oficio religioso se consolidó como el principal espacio de reflexión institucional de la jornada patria en la capital correntina.
Durante su homilía, Larregain trazó un paralelismo entre las tensiones que atravesaron los protagonistas de la Revolución de Mayo y el actual contexto nacional, caracterizado —según expresó— por dificultades económicas, fragmentación social y un clima político atravesado por la confrontación.
“Hoy, nuestra Argentina atraviesa tiempos complejos, dificultades sociales y económicas, tensiones que fragmentan, palabras que hieren más que construyen”, afirmó el prelado desde el púlpito del templo histórico.
Frente a las máximas autoridades provinciales y municipales, el obispo auxiliar sostuvo que una nación no puede edificarse únicamente sobre estructuras institucionales o normas jurídicas, sino que necesita vínculos humanos basados en el reconocimiento de la dignidad de cada persona.
“En este contexto, la Palabra de Dios nos invita a volver a lo esencial, a la dignidad inviolable de cada persona, a la búsqueda sincera del bien común, a la justicia que no excluye, a la participación responsable y a la esperanza activa”, remarcó.
En el tramo más político de su mensaje, Larregain exhortó a la dirigencia y a la sociedad a no caer en el desánimo ni en las lógicas del individualismo extremo que predominan en el debate público actual.
“No tengamos miedo de elegir el bien, aunque exija esfuerzo. No nos resignemos a la división ni a la cultura del descarte. Aprendamos a reconstruir los lazos sociales desde gestos concretos de humildad, diálogo y servicio. Allí se gesta silenciosamente una patria más humana”, expresó.
Hacia el cierre del Tedeum, el religioso puso las intenciones de la provincia bajo la protección de la Virgen de Itatí y de Nuestra Señora de La Merced, al tiempo que reclamó una “esperanza activa” traducida en políticas y decisiones concretas destinadas a proteger a los sectores más vulnerables.
Tras la finalización del oficio religioso, las autoridades provinciales y municipales se trasladaron a la Costanera General San Martín para participar del tradicional desfile cívico-militar por el aniversario patrio.

