Un informe del observatorio Argentinos por la Educación expone profundas desigualdades socioeconómicas en el acceso al nivel inicial. Aunque el país avanzó en la cobertura general, sigue rezagado en la región frente a Uruguay, Chile y Brasil en la escolarización temprana.
La escolarización temprana en la Argentina exhibe una profunda grieta socioeconómica que condiciona el futuro de las infancias antes de ingresar a la escuela primaria. Así lo revela el último informe del observatorio Argentinos por la Educación, basado en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y relevamientos similares de la región. El estudio arroja que, en los sectores más vulnerables del país, apenas el 40% de los niños de 3 años accede al nivel inicial, en contraste con el 70% de asistencia registrado en los hogares de mayores ingresos.
En diálogo con 47 Millones, Tomás Besada, analista de datos de la organización, advirtió sobre las consecuencias pedagógicas y cognitivas de este escenario. “La primera infancia es una etapa clave para el desarrollo socioemocional y cognitivo. Numerosa evidencia científica demuestra que la estimulación y la asistencia temprana al jardín de infantes funcionan como un cimiento: correlacionan de forma directa con mejores trayectorias laborales y un rendimiento académico marcadamente superior a largo plazo”, detalló.
El rezago frente a la región
El informe reconoce que, analizado de manera macro, el país logró avances significativos durante la última década: actualmente, el 85% de la población infantil de entre 3 y 5 años está integrada a alguna institución educativa, un porcentaje en sintonía con el promedio de América Latina.
Sin embargo, al hacer foco estrictamente en la sala de 3 años, las deficiencias regulatorias y de infraestructura quedan en evidencia. Pese a que la cobertura nacional en esta edad escaló del 44% al 55% en los últimos años, Argentina continúa ubicándose por detrás de vecinos regionales como Uruguay (líder de la región en tasas de escolaridad), Chile, Brasil y México.
Besada explicó que el problema es multicausal y excede lo estrictamente legal, ya que en el país la obligatoriedad escolar rige recién a partir de la sala de 4 años. “Para la sala de 3, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar las plazas, pero la decisión final es de los padres. En los contextos más desfavorecidos influyen la falta de recursos económicos, los problemas de traslado y la escasez de vacantes en el sistema público, lo que retrasa el ingreso de los chicos al circuito escolar”, puntualizó.
Presión para las políticas públicas
Desde el observatorio señalaron que estos informes técnico-estadísticos buscan funcionar como diagnósticos certeros para incidir de manera directa sobre los tomadores de decisiones políticas. En ese sentido, recordaron el éxito de iniciativas previas de la entidad, como la histórica firma del “Compromiso por la Alfabetización” suscripto el año pasado por todos los gobernadores provinciales, ante la alarmante realidad de que la mitad de los alumnos de primaria del país presenta dificultades de comprensión lectora.
Asimismo, el analista anticipó que la organización se encuentra impulsando una nueva campaña nacional denominada “Tiempo en la escuela”, motivada por un dato preocupante: debido a deficiencias edilicias, medidas de fuerza gremiales y ausentismo estudiantil, los niños de las escuelas primarias argentinas pierden, en promedio, el equivalente a un mes completo (30 días) de clases al año.

