En un 2025 marcado por el estancamiento de la actividad económica y la caída del consumo, el comercio electrónico volvió a mostrar resiliencia y se consolidó como el segmento más dinámico del retail argentino. Pese a la presión que ejercen los gastos fijos sobre los salarios y el poder adquisitivo, el canal online no solo evitó desacelerarse, sino que registró un crecimiento sustancial.
Según datos preliminares de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), incluidos en un informe exclusivo elaborado por Tiendanube al que accedió Ámbito, la facturación del sector aumentó más de 60% interanual en 2025. Las unidades vendidas crecieron más de 28% y el ticket promedio alcanzó los $143.128, con una suba del 55% frente a 2024.
Dentro del ecosistema de Tiendanube, las transacciones avanzaron 30% interanual, los productos vendidos se incrementaron 57% y el ticket promedio se ubicó en $90.396, un 33% más que el año previo, prácticamente en línea con la inflación. El dato relevante es que el crecimiento no respondió únicamente al efecto precio: hubo mayor volumen real de ventas.
Actualmente, el 18% del retail argentino ya se realiza de manera online, casi el doble del promedio regional —que no supera el 10%—, lo que posiciona al país como uno de los mercados más digitalizados de América Latina.

Un consumidor más estratégico
El crecimiento se dio en un contexto de fuerte reconfiguración del consumo. La irrupción de marketplaces asiáticos como Shein y Temu elevó la competencia en precios y obligó a las marcas locales a redefinir su propuesta de valor.
De acuerdo con el informe, estas plataformas ya capturan entre el 8% y el 10% del share de marketplaces utilizados en el país, y cuatro de cada diez consumidores argentinos realizaron compras bajo modalidad de importación directa durante 2025.
La presión sobre los márgenes se hizo sentir especialmente en rubros como Moda, uno de los más impactados por la competencia internacional y la apertura de importaciones. Frente a este escenario, las marcas locales ajustaron estrategias: ampliaron medios de pago, ofrecieron más cuotas, redujeron tiempos de entrega, mejoraron la experiencia postventa y reforzaron acciones de branding y fidelización.
Los datos también evidencian un cambio en la conducta del consumidor. Si bien la frecuencia de compra se mantuvo estable, los carritos fueron más grandes. El objetivo: diluir el costo del envío y maximizar promociones. El perfil del comprador se volvió más reflexivo, con menor impulso y mayor planificación.
Los rubros que más crecieron
Entre los sectores con mejor desempeño en 2025 se destacaron:
- Electrónica (con subas de hasta 87%)
- Alimentos y bebidas
- Hogar y Deco
- Librería, gráfica, arte y educación
- Belleza y bienestar
Estos segmentos lograron expandirse incluso en un escenario de menor dinamismo económico general.
En cuanto a medios de pago, la tarjeta de crédito continúa liderando con el 48,8% de las transacciones, aunque perdió más de seis puntos frente a 2024. En contrapartida, la transferencia bancaria ya representa una de cada cuatro ventas. Las billeteras virtuales también avanzaron y explican el 9,5% de las operaciones.
La estrategia, según el informe, pasa por combinar cuotas para tickets altos con beneficios inmediatos para captar liquidez.
Producción local y nuevos modelos
A pesar del avance importador, el 61% de las marcas mantiene un fuerte anclaje nacional: el 30% fabrica sus productos y el 31,1% compra a proveedores locales. Solo el 9,8% importa la totalidad de su catálogo.
Sin embargo, ganan terreno modelos híbridos y de reventa, que permiten ampliar surtido, mejorar el ticket promedio y escalar sin asumir la carga operativa de fabricar cada producto.
Desafíos para 2026
Con más de la mitad de las tiendas operadas por emprendedores, la adquisición de clientes aparece como el principal reto para 2026. Generar tráfico hacia la tienda propia —orgánico o pago— encabeza las preocupaciones, tanto para pymes como para grandes marcas.
A ello se suman restricciones financieras, bajo retorno de la inversión, necesidad de reducir costos y el tiempo operativo que demanda sostener el negocio.
El contexto general también plantea límites. Según el EMAE, la actividad comercial cayó 1,3% en 2025, mientras que los salarios registrados quedaron 2,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación, de acuerdo con datos de EPYCA. Esto implica una contracción del ingreso real y un consumidor más prudente.
En este escenario, el crecimiento ya no se mide solo en facturación. La clave estará en ganar eficiencia, administrar mejor los costos, elevar la tasa de conversión y profundizar la fidelización. Con una penetración online elevada y consumidores plenamente digitalizados, el e-commerce mantiene perspectivas favorables para 2026, aun en un entorno de actividad moderada.

