Los cambios llegaron a la Casa Rosada. Con un gabinete compacto y una inflación en alza, el jefe de Estado trata de capear la tormenta económica.

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En el momento más delicado en la economía, la presidencia de Mauricio Macri llegará hoy a los 1000 días de gestión. Con un equipo de ministros recientemente reducido, una segunda negociación en marcha con el FMI para lograr asistencia financiera y una inflación en aceleración, el Gobierno busca contener los efectos sociales de un país que atraviesa su segunda recesión en los tres años de mandato de Cambiemos.Los 1000 días de mandato encuentran al jefe de Estado en pleno tránsito de la tormenta financiera, que azota a la economía argentina desde fines de abril y que provocó una fuerte devaluación del peso y una mayor inflación, y que el propio Macri ya admitió que se traducirá en un aumento en los índices de pobreza y en una caída de la actividad económica durante este año.Las primeras medidas que tomó la gestión Macri estuvieron vinculadas a la economía. Principalmente, desarmó el cepo cambiario que heredó de la administración kirchnerista, quitó retenciones a algunos productos agrarios y disminuyó los de la soja; además inició negociaciones con los fondos buitre y puso en marcha un proceso de normalización de los precios de las tarifas de servicios públicos a través de la eliminación de subsidios.El primer año de Gobierno terminó con una economía en recuperación tras una primera mitad de 2016 en que la caída de la actividad determinó la primera recesión de la gestión, tras los tarifazos que resintieron el consumo y la producción. Ese año comenzó, asimismo, un proceso de toma de deuda en el mercado internacional para financiar el déficit fiscal.El 2017 fue el despegue económico: todos los rubros de la economía se recuperaron tras el impacto del año anterior y la inflación bajó, aunque finalizó en un nivel de casi 25%. Las metas, que aparecían como muy exigentes para el ritmo de suba de precios, fueron modificadas en los últimos días del año en un anuncio que realizó todo el equipo económico junto al jefe de Gabinete Marcos Peña y que marcó el inicio de la desconfianza de los inversores.En los primeros días de enero tuvo lugar la última salida al mercado internacional por parte del Gobierno para conseguir dólares. Fue una emisión de deuda por 9.000 millones de dólares que terminaron marcando el cierre de la canilla de financiamiento desde el exterior.Poco tiempo después, una mezcla de condiciones internacionales y fragilidad de la economía local fue generando un escenario difícil para la Argentina. A fines de abril se disparó la primera corrida hacia el dólar que llevó la divisa hasta casi $25 y que obligó días después al Gobierno a buscar asistencia en el FMI.Cuatro meses después de ese anuncio, la moneda estadounidense continuó escalando hasta casi $40 y el Ministerio de Economía ya busca llegar a un segundo acuerdo con el organismo, ya que el empeoramiento de las condiciones internacionales y el freno en la economía dejaron vetusto el primer programa firmado.El ministro Nicolás Dujovne mantuvo el martes la primera reunión con la directora ejecutiva del Fondo, Christine Lagarde, quien admitió que existe una "renovada volatilidad financiera y un entorno económico desafiante". La meta del Gobierno es poder adelantar para 2019 todos los envíos de dólares que el FMI iba a hacer originalmente hasta 2021.A sabiendas que la situación económica implicará un aumento en la pobreza, de acuerdo a las palabras de Macri, el Poder Ejecutivo pondrá en marcha un plan para contener socialmente la crisis. Para eso dispondrá de dos sumas extra de refuerzo a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. Al mismo tiempo, extenderá el programa Precios Cuidados para tratar de moderar el traslado a precios de la devaluación.