El Concejal capitalino del FAF Cambiemos Juan Carlos Amarilla, afirmó que es repudiable lo que hace el gobernador desde una tribuna que lo paga el pueblo. Ofende, intenta dividir a la sociedad; habla de persecución y ahora de “terrorismo de estado”. No tiene la menor idea de las implicancias que tiene lo que dice. Es más, creo que no le importa y eso por sí mismo ya es grave para un gobernador.

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Habla de persecución de los medios y la justicia sin reparar que nuestra provincia cuenta con dos canales de televisión donde los opositores a su gobierno no tenemos derecho a aparecer. Solo pueden verse en ese canal a oficialistas Gildistas”, cuestionó.Habla de percusión de la justicia olvidando que fue su partido mediante el Gobierno de Menem, Duhalde, Nestor, Cristina y los legisladores nacionales de Formosa los que nombraron a los jueces actuales de la Capital de Federal y muchas veces impidieron removerlos.Habla de persecución y se olvida que la justicia de nuestra provincia está lleno de afiliados al partido justicialista y en donde las denuncias públicas y judiciales realizadas contra su gobierno son ignoradas cuando no directamente archivadas. Nunca investigadas.Se olvida que la verdadera persecución se vivió en Formosa cuando ellos metieron preso al Presidente del Superior Tribunal Justicia Gerardo González porque no actuaba conforme sus intereses. Eso si que fue grave institucionalmente.Lo normal en democracia es que si hay una denuncia la justicia actúe y cite a indagatoria como lo hicieron con Gildo Insfrán o con quien sea. No debe haber coronitas para nadie. En eso consiste la división de poderes. Seguramente esto es extraño para un hombre a quien nunca la legislatura o la justicia de la provincia citó para preguntarle nada.Por último expreso que no intente confundir, manipular ni dividir a los Formoseños. Nadie ataca a Formosa ni a los formoseños. Lo que se busca es hacer justicia. Un hombre que se precie de ser inocente de los graves delitos de los que se le acusa no tiene de qué preocuparse. El que nada debe a nadie teme, concluyó Amarilla.