Por la baja competitividad, los cítricos siguen prendidos a las plantas desde hace más de un año. 

El ciclo de la citricultura, industria emblemática para la economía entrerriana, marca que este mes debería comenzar la cosecha en las primeras variedades tempranas de mandarina. Sin embargo, la situación se da con la particularidad de que aún en las plantaciones de la provincia permanece un fuerte stock de producción en las plantas, y otro tanto en cámaras, que no han podido ser comercializadas.

Esa imposibilidad, debido a la baja demanda en el mercado interno, y la dificultad de ingresar a mercados internacionales por baja competitividad, origina importantes pérdidas para los productores, ya que deben afrontar fuertes costos para mantener esos frutos que tienen ya un año y medio.