La evaluación nacional Aprender, el nuevo operativo diseñado por el Ministerio de Educación para evaluar los niveles de aprendizajes de primario y secundario, se llevó a cabo hoy en todo el país en medio de fuertes críticas por parte de los gremios docentes y algunas preguntas que se filtraron a los medios. Si bien en nuestra ciudad no hubo colegios tomados como en Buenos Aires, la nota la dio la marcada inasistencia de alumnos en varias escuelas públicas, a diferencia de las privadas donde la participación fue cercana al cien por ciento.

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“En la provincia hubo una asistencia de entre el 70 y 75 % de alumnos”, según informó oficialmente el Ministerio de Educación santafesino. La evaluación involucra a los alumnos de 3º y 6º grados de la primaria y de 2º y 5º años de la secundaria en las áreas de Lengua y Matemática, mientras que sólo los de quinto del nivel medio deben rendir también Ciencias Naturales y Sociales, y proseguirán la evaluación mañana. 

Para el sexto de primaria y quinto del secundario, la prueba es censal, es decir que comprende a absolutamente todos los alumnos de esas divisiones. No obstante, el “faltazo” de alumnos se hizo sentir.

“La verdad es que vino entre el 30 y 40 % del total de alumnos comprendidos en la evaluación, al menos en el turno mañana”, admitió Javier Cruells, director del comercial Domingo Silva, donde se evaluaba a diez divisiones de 5to. año y dos “muestras” de 2do. año. A su entender, esto se debe en parte, a que la cartera educativa nacional decidió que hoy no hubiera clases para los estudiantes que no estaban alcanzados por el operativo. “Quizá hubiese sido mejor tomar la prueba en un día normal de clases”, opinó el docente.

Los estudiantes de ese secundario ya habían terminado la prueba de Matemática y estaban en un breve recreo. “No fue difícil”, opinaron tres chicas de quinto del Comercial, que esperaban el llamado para rendir Ciencias Sociales.

En otro salón, estaban los docentes aplicadores que provenían de un secundario cercano, porque la prueba no podía ser aplicada por los mismos profesores de los chicos. “Muy pocos alumnos vinieron: tenía que tomar a 21 de un curso y sólo estuvieron 5”, lamentó Liliana Bosco. A su lado, María Eugenia Galán indicó que “las evaluaciones son necesarias; era voluntario anotarse como aplicador y me vienen bien los $ 1.000 que nos pagan”.

En otro secundario próximo, el Simón de Iriondo, la directora Irene Arson señaló que la mitad de los chicos de esa escuela (que estaba afectada con siete divisiones de 5to. y dos de 2do.) rindieron la prueba. “Convengamos que hubo una campaña en contra del operativo que jugó también en la inasistencia”, estimó.