Las grandes perdedoras de la elección presidencial fueron, sin lugar a dudas, las encuestadoras. Es que, con sus pronósticos mediaticamente difundidos hasta el hartazgo, se mostraron como los portadores de la bola de cristal de los comicios. 

 

 

Sin embargo, la realidad y los números terminaron desmintiendo a cada uno de esos papeles. De hecho, ninguna encuestadora daba por ganadora a María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires y, aún menos, a Mauricio Macri a menos de cinco puntos de Daniel Scioli. 

 

El resultado final fue la victoria de Daniel Scioli por solamente un punto.  En primer lugar, OPSM, de Zuleta Puceiro, fue una de las consultoras que por más márgen le erró al resultado. Sus estimaciones daban números finales de más del 38 por ciento de los votos para Daniel Scioli y casi 29 puntos a Mauricio Macri. 

 

Otro de los "grandes consultores", Raúl Aragón, le daba la presidencia en primera vuelta a Daniel Scioli con casi un 40 por ciento de los sufragios contra menos del 27 por ciento para Cambiemos.  Poliarquía, otro de los nombres prestigiosos dentro del mundillo de las encuestadoras, atribuía poco más del 37 por ciento de los votos al candidato del Frente Para la Victoria y cerca del 26 por ciento su contendiente porteño.  

 

La más optimista para el oficialismo nacional, Giacobbe, anticipaba más del 40 por ciento de los sufragios a favor de la lista encabezada por el saliente gobernador de la provincia de Buenos Aires, y menos del 29 por ciento al líder del PRO.  Con 90 por ciento de las mesas escrutadas a nivel nacional y 36,12 por ciento de los votos para Scioli y 34,97 para Macri, las consultoras pasarán seguramente a un segundo plano a la hora de pronosticar resultados, a menos que reformulen sus recetas.  

 

No es la primera vez que las encuestas fallan. De hecho, este año han sido numerosas las ocasiones en que las encuestadoras han cometido errores groseros.