Luego del escándalo político que generó el escrutinio provisorio en Santa Fe, sobre las innumerables ventanas del edificio del Tribunal Electoral -donde se realiza el recuento definitivo- asoman los ojos del país. Y en el interior del mismo ocurre algo similar: la vista de los fiscales y apoderados de cada partido está al acecho de los números de las urnas que se abren.

 

 

El clima es de tensión: se pelea, se grita, se agita, se especula, se hacen cuentas en borradores y se tranquilizan, sólo por un momento, hasta que vuelven a contar.

 

El marco de sospechas que cubrió el recuento provisorio de las PASO en Santa Fe generaron un ambiente poco propicio para las generales del 14 de junio, inclusive algunas presentaciones fueron giradas a la Justicia provincial. Hace siete días la información de la web provincial determinaba que estaban escrutadas el 100 % de las mesas. 24 horas después se conoció que faltaban escrutar 10 % de las mesas (807 en total), algo así como 240 mil votos. Según algunos partidos existiría un gran número de mesas donde llamativamente sus candidatos sacaron cero voto.

 

El oficialismo reaccionó tarde y reconoció lo que llamó un "error técnico". La oposición estalló. Es por esto que el foco político estuvo y estará en la sede del Tribunal Electoral. Por los pasillos se tejen conspiraciones. Ayer había más de 400 personas, entre personal, militantes y dirigentes, realizando y fiscalizando el escrutinio definitivo. Por la tarde llevaban más de 3.500 mesas escrutadas sobre 7626 -casi un 50% del total- e iba a comenzar el recuento de votos del departamento Rosario, el más numeroso de la provincia y el más cuestionado.

 

Algo de ese ambiente tenso se respiraba en el Tribunal. Salvo en un pequeño patio, aledaño a uno de los salones donde se recuentan votos, el cigarrillo parece comulgar a todas las ideologías y no tiene banderías políticas. Fiscales peronistas, de izquierda, socialistas y del PRO, entre otros, hablan en tono cordial y jocoso. Se chicanean. Hacen política. Dirimen sus diferencias en ese espacio de buen modo pero en las mesas se desconocen y se fiscaliza con menos cortesía.

 

La mayoría de los fiscales consultados coincidieron en que "hay marcadas diferencias respecto al escrutinio provisorio pero que no alterarían hasta este momento la tendencia final en los candidatos a gobernador, manteniéndose las diferencias entre Del Sel, Lifchitz y Perotti".

 

Para el gobernador socialista, Antonio Bonfatti "hubo un exceso de transparencia". Lo dijo en una conferencia de prensa donde cargó contra los medios. Y desligó responsabilidades: "no fue un problema del que carga la información en la Secretaría Electoral sino del que la envía". En tono más elevado, y luego de cinco días de silencio, el candidato socialista Lifchitz expresó que "fue el error de un estúpido". Ambas respuestas no lograron satisfacer las sospechas de la oposición. Más bien parecieron unir en el reclamo a todo el arco rival que presentaron un petitorio en conjunto para pedir información de los software utilizados.

 

Los apoderados también habían realizado una presentación para que el Tribunal Electoral suba a la web las actas del escrutinio con el fin de que sean públicas pero -hasta ahora- no lograron su cometido.

 

El escrutinio avanza y debe hacerse rápido. El tiempo apremia al gobernador Bonfatti ya que el primero de Mayo dirigirá su último mensaje a la asamblea Legislativa y hacerlo sin el recuento definitivo de los votos de estas polémicas PASO sería una indeleble mancha política para su gestión