Las cámaras inmobiliarias de la capital provincial destacan que la realidad de Buenos Aires no es la de Santa Fe: aquí el valor de los alquileres varía, en su mayoría, en forma anual y en el orden del 25% al 30%. El criterio es que la actualización siga el ritmo del salario para no perder inquilinos. 

 

 

En días en que incertidumbre e inflación son términos acuñados en el ámbito inmobiliario nacional, los referentes locales del sector dicen apostar a mantener estable el mercado de alquileres en la ciudad. En un contexto definido como “adverso” para los propietarios, las inmobiliarias apelan a la herramienta del contrato escalonado para mantener actualizado el valor de los inmuebles, con prórrogas de 12 meses. 

 

En la mayoría, la variación interanual oscila entre el 25% y el 30%, si bien existen casos de variación semestral. En otros, alcanzan hasta el 50% anual, si bien son catalogadas por los empresarios consultados como “casos aislados” que no representan la realidad del sector y que terminan siendo regulados por el mercado.

 

Tanto la Cámara Inmobiliaria de Santa Fe (Cisfe) como la Cámara de Empresas y Corredores Inmobiliarios de la Provincia de Santa Fe (Ceci) coincidieron en que se viven momentos difíciles para el sector: la renta mensual de alquiler de un inmueble bajó a un 0,4% frente al 1% histórico del valor total de la propiedad. Y, en este contexto, destacan la necesidad de cuidar al propietario para que no quite el inmueble del mercado.

 

Alfredo Migone, presidente de Cisfe, fue contundente: “En esta crisis del mercado, los alquileres son los que hoy mantienen económicamente a las inmobiliarias, los que están permitiendo que las empresas subsistan”. En este marco quien preside Ceci, Walter Govone, remarcó que “al propietario hay que entenderlo y protegerlo, para que no deje de comprar inmuebles para ponerlos en alquiler: si crecen las trabas, la incertidumbre y la presión fiscal elegirá otra inversión y no la inmobiliaria, reduciendo la oferta ante una demanda creciente”.

 

Contratos escalonados

 

La herramienta elegida desde hace décadas para mantener actualizados los valores y los inmuebles ocupados es el contrato escalonado. El documento estipula un valor total por el período comprendido en el contrato (la Ley 23.091 estipula 24 meses para alquileres de viviendas y 36 para los salones comerciales). Este monto se divide por períodos, con variaciones escalonadas cada 12 meses y hasta cada 6 meses.

 

En un contexto inflacionario, estimado entre un 30% y un 40%, lo que cambió es la diferencia de valor entre períodos: hoy ronda entre el 25% y un 30% entre año y año. Si bien la inflación es mayor que ese índice, los inmobiliarios aducen que el aumento es correlativo a la actualización salarial de los locatarios. 

 

“Estamos tratando de contener a las partes para que no haya dificultades”, expresó Migone.

 

La clave reside en que, como todo contrato, el de alquiler es también un arreglo entre las partes. En los casos en que este incremento es mayor, si bien está en las partes resolverlo, el mercado regula: “El inquilino tiene la facultad de elegir otro inmueble de características similares por el valor pretendido, que seguro el mercado va a proveer”, explicó el presidente de Cisfe.

 

Por su parte, Govone agregó que “en una economía recesiva como la actual, en la que los alquileres tienden a subir y las ventas tienden a bajar, un aumento desmedido no contribuye a que el inquilino se quede en el inmueble”. De todos modos, destacó que “no hay nada fijo ni determinado, es un acuerdo entre locador y locatario y la inmobiliaria media para que sea posible el acuerdo, no hay parámetros fijos”. 

 

Frente a posibles aumentos desmedidos y variaciones semestrales, Migone apela “al mercado como regulador natural de los valores, el fiel reflejo es que actualmente los propietarios, en virtud de las necesidades de los inquilinos, sacrifican su rentabilidad para tener el inmueble alquilado”.

 

Proyecciones

 

En el horizonte, los presidentes de ambas cámaras coincidieron en que no esperan signos de cambio antes de fines de 2015. Sin embargo, anclan en los desarrollos en marcha la previsión de un mercado de alquileres activo. 

 

En la ciudad de Santa Fe, la demanda actual de alquileres es sostenida, especialmente en los meses de noviembre y diciembre por la llegada de estudiantes universitarios. “En 24 ó 36 meses, la situación va a ser más favorable porque hay una cantidad de edificios en construcción en la zona céntrica que se van a incorporar al mercado inmobiliario en ese plazo”, adelantó Govone. El presidente de Cisfe opinó que “Argentina ha demostrado que ha salido de las peores crisis, el 2001 fue un ejemplo. Hoy los fideicomisos siguen funcionando: eso es una prueba de que el ladrillo genera confianza como inversión”. 

 

Otros inmobiliarios consultados fueron menos optimistas: de diferentes modos, coincidieron en que no ven indicios de una posible mejora del mercado a menos que se apliquen políticas económicas específicas para el control de la inflación.