Los más afectados son obreros de la industria automotriz, metalmecánica y frigorífica. Hay varias bodegas famosas que recortaron personal. Pero según el INDEC la desocupación bajó a 7,1%.

 

Aunque para el INDEC en Córdoba hay 7.000 desocupados menos, la ciudad comenzó ayer su semana laboral con 1.900 nuevas suspensiones en las automotrices. La fábrica de camiones Iveco paralizará su planta de Ferreyra hasta el viernes inclusive. Y Volkswagen suspendió por dos días las actividades en dos de sus tres plantas.

 

Pese a este cuadro de situación el INDEC informó ayer que la desocupación en todo el país bajó a 7,1% en el primer trimestre del año en comparación al mismo período de 2013 (ver página 5).

 

Según la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba hay unas 150 empresas con Procedimientos Preventivos de Crisis, que les permite ante situaciones extremas despedir o suspender personal. La legislatura cordobesa tomó cartas en el asunto con una declaración en la que expresa “su más honda preocupación por una crisis que amenaza con extenderse a otros sectores productivos, comerciales y de servicios, los que ya evidencian suspensiones, despidos  y reducciones de jornadas laborales, debido a la situación macroeconómica que atraviesa nuestro país y al flagelo de la inflación”, señaló.

 

Córdoba es la provincia más afectada por las suspensiones, pero no es la única en una Argentina a la que regresó el temor a perder el empleo.

 

De acuerdo a SEL consultores, el 15% de las compañías líderes del país esperan reducir su dotación en los próximos meses. Un año atrás, apenas el 8% de esas empresas proyectaba hacerlo. Y la proporción salta al 30% en el caso de las empresas que se dedican a bienes durables como autos o la línea blanca para el hogar.

 

En Rosario, el ministro de Trabajo provincial admitió ante Clarín: “Hay escasa generación de puestos de trabajo, aunque tampoco existen despidos generalizados”. La situación en Santa Fe impulsó un encuentro de la Multisectorial de Defensa del Empleo. Participaron todos los sectores: el Estado, los privados y los sindicalistas. Allí se acordó monitorear la situación ante el cuadro de retracción económica. En la provincia reconocen problemas en la industria automotriz, que impacta en las autopartistas, en frigoríficos, en la industria del biodiesel, la construcción o los comercios. Desde el gobierno del socialista Antonio Bonfatti esperan que las variables de los próximos meses permitan romper el cuadro de amesetamiento. El sector productivo es más moderado: se conforma con un repunte que permita al menos equilibrar sus balances. Tomar nuevo personal es algo que no figura entre sus proyectos inmediatos.

 

Por cierto, de acuerdo a las cifras difundidas ayer por el INDEC en Rosario hay 10.000 desempleados menos.

 

La excepción en las estadísticas oficiales es Mendoza donde informan un aumento de la desocupación en 6.000 personas.

 

Pequeñas y medianas bodegas, algunas con fama internacional por la calidad de sus vinos, han despedido empleados por problemas de rentabilidad o reestructuración de sus negocios. La caída de las ventas en el mercado interno y el atraso en el pago del reintegro a las exportaciones por parte del Gobierno nacional, complicó más las cosas. El Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas (Soeva) de San Rafael confirmó despidos en cuatro empresas. “Las bodegas chicas se van a seguir fundiendo porque la economía de escala es distinta”, as egura, Juan Pablo Marchena, de bodega La Abeja de San Rafael. Los industriales se quejan de un dólar de 8 pesos que llegó demasiado tarde para recuperar terreno en la exportación.